domingo, 6 septiembre, 2026

Conversatorio sobre Fray Mamerto Esquiú en Buenos Aires por el bicentenario de su natalicio

Noticias Relacionadas

En el marco de los 200 años del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un conversatorio sobre su figura y su rol en la organización nacional. El historiador Marcelo Gershani Oviedo expuso ante asistentes en Casa de Catamarca.

En el marco de los 200 años del natalicio de Fray Mamerto Esquiú, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un conversatorio sobre la importancia del ilustre catamarqueño en la construcción de la unidad nacional. El evento tuvo lugar en Casa de Catamarca en CABA y contó con la presencia de la diputada nacional mandato cumplido Silvana Ginocchio y del historiador Mgter. Marcelo Gershani Oviedo, integrantes de la Comisión Académica por el Bicentenario del Natalicio de Fray Mamerto Esquiú, con el impulso del gobierno provincial.

Durante el encuentro, el historiador expuso ante una concurrencia que asistió al evento. Fray Mamerto Esquiú fue señalado por los asistentes como el «Orador de la Constitución» por su rol en la pacificación y organización del Estado argentino.

Gershani Oviedo invitó a rescatar la figura del fraile no solo desde el plano «místico-religioso» sino como el «catamarqueño más valioso que parió esta tierra», según sus palabras. El historiador subrayó el peso que tuvo la palabra de Esquiú en la organización nacional, ya que su intervención con el llamado «Sermón de la Constitución» no fue un mero acto eclesiástico, sino una acción política para evitar nuevas guerras civiles.

El historiador señaló que Esquiú ocupaba cargos públicos y eclesiásticos que no buscaba. «Renunciaba permanentemente y no le aceptaban la renuncia justamente porque se valoraba el valioso aporte que podía brindar», afirmó. Llegó incluso a rechazar arzobispados influyentes de la época.

Esquiú, según Gershani Oviedo, logró anteponer el destino de la Argentina y la unidad nacional a las posturas tradicionales de la Iglesia en temas complejos de la Constitución de 1853, como la libertad de cultos. Esto le costó cierto ostracismo dentro del ala más conservadora del clero y de cierta elite catamarqueña.

Para Gershani Oviedo, «es sumamente necesario que los catamarqueños conozcamos a Esquiú y nos apropiemos de su vida, obra y legado». «Fray Mamerto Esquiú es uno de los catamarqueños más valiosos que parió nuestra tierra», enfatizó.

El historiador destacó que Esquiú se formó a nivel intelectual y religioso íntegramente en Catamarca, lo que demuestra el alto nivel de estudios filosófico-teológicos que se brindaba en el convento franciscano catamarqueño. «No estudió ni en Córdoba, ni en Chuquisaca ni en ningún otro centro de altos estudios de la época», aseguró.

Respecto al contexto que vivió Esquiú, el historiador mencionó que «en sus retinas guardaba las escenas dantescas de aquellos días en que fue decapitado el gobernador José Cubas por orden de las fuerzas rosistas, en 1841; en sus oídos resonaban los relatos de su padre, un soldado español de las guerras de la Independencia en América». «Demasiado dolor, demasiada sangre derramada en busca de la libertad y de la independencia», sostuvo. «Era el momento de empezar a cerrar esa etapa. Y con convicción, puso al servicio de la paz y de la organización nacional, su oratoria», afirmó.

Como político, Esquiú participó en la convención que sancionó la constitución catamarqueña de 1855. En la sesión del 26 de septiembre de 1854 fijó los criterios sobre las cualidades que debían reunir los representantes del pueblo en el sistema republicano y representativo. Según Esquiú, debían ser elegidos aquellos ciudadanos «dotados de saber, honradez, firmeza y patriotismo».

Gershani Oviedo destacó que estas cualidades las juzgaba imprescindibles «para que quienes dictan leyes o tienen la responsabilidad de aplicarlas sean capaces de discernir con lucidez, para distinguir lo justo y lo bueno, para no flaquear ante las amenazas de la tiranía o del despotismo, o ante la seducción de la demagogia, y para saber sacrificar las afecciones privadas en aras del bien común».

El historiador concluyó que la voz de Esquiú demostró que el federalismo del interior poseía la madurez intelectual necesaria para consolidar las bases del país, contrapesando el centralismo de Buenos Aires.

Texto: colaboración de Silvana Avellaneda. Fotos: Ariel Pacheco.

Últimas Publicaciones