domingo, 6 septiembre, 2026

Alejandro Dolina recibió el doctorado honoris causa de la UBA

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La Universidad de Buenos Aires distinguió a Alejandro Dolina con el doctorado honoris causa en una ceremonia realizada en la Facultad de Ciencias Sociales. Durante su discurso, el escritor revalorizó la educación pública y se refirió a la prioridad que los gobiernos deberían dar a la inauguración de universidades.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) entregó el doctorado honoris causa a Alejandro Dolina, el máximo reconocimiento honorífico de la institución. La ceremonia se realizó en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, donde más de 700 personas presenciaron el acto.

Tras recibir el diploma y la medalla, Dolina centró su discurso en la importancia de la universidad pública como espacio de formación, intercambio y construcción colectiva. «Por eso estamos aquí en una universidad pública, porque aquí es donde se recibe pero también donde se da», expresó. También sostuvo que esos ámbitos permiten crear momentos de «reflexión», «amor» y «comunión» frente a una vida que definió como generalmente solitaria.

En su alocución, combinó esa reivindicación con humor y admitió sentirse «un poco farsante» e «impostor» por no provenir del mundo académico. Luego rechazó que se lo presentara como alguien formado en «la universidad de la calle». «Las cosas que se aprenden en la esquina no siempre son académicamente interesantes», ironizó. En esa línea, afirmó que quien quiera estudiar, aprender y participar de un universo de intercambio y reflexión debe acudir «a la universidad y no al boliche de la esquina».

Dolina cerró ese tramo con una crítica dirigida a los gobiernos: «Deberían entenderlo así quienes los Estados nacionales gobiernan y propender, cuando se trata de educación, a preferir la inauguración de universidades y colegios antes que las de parrilladas».

La distinción reconoció la trayectoria intelectual y artística de Dolina y su lugar como figura de la cultura argentina. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del vicedecano de Ciencias Sociales, Diego de Charras, quien remarcó la influencia del homenajeado en la formación de distintas generaciones de estudiantes. «Este diploma es la máxima distinción de nuestra universidad y busca reconocer el conocimiento que no necesariamente se gesta en las aulas», señaló. Además, destacó que la obra de Dolina atraviesa la historia de la Facultad y sus estudios sobre la cultura popular.

La directora de la carrera de Comunicación, Larisa Kejval, pronunció el elogio académico y repasó la obra y el legado del escritor. Durante su intervención, sostuvo que el nombre del homenajeado se transformó en «adjetivo, verbo, una forma de retórica argumentativa» y dio origen a expresiones como «doliniano» o «dolinesco». También recordó que una plaza del barrio porteño de Flores lleva el nombre del Ángel Gris, uno de sus personajes más reconocidos. «Es la demostración de que la ficción puede cruzar la frontera de la página e intervenir sobre la realidad», afirmó. «Gracias por haber construido durante décadas un lugar al que millones de personas pudimos entrar, donde todavía cabe la imaginación, el humor, la música, la literatura, el amor, la melancolía y, por supuesto, las palabras», concluyó.

Del homenaje participaron el rector de la UBA, Ricardo Gelpi; el director del Ciclo Básico Común, Felipe Vega Terra; y el director de la carrera de Ciencia Política, Miguel De Luca, además de autoridades universitarias, docentes, no docentes, estudiantes, familiares y amigos.

Dolina también reflexionó sobre la alegría, la melancolía y la condición humana. «Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza», sostuvo ante el auditorio. La jornada terminó con una conversación entre el flamante doctor honoris causa y Gabriel Rolón, quien lo acompañó en el cierre del homenaje.

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