sábado, 31 octubre, 2026

Cerró Plantium en Santa Fe: más de 100 trabajadores sin empleo

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La empresa de tecnología agrícola Plantium cerró sus instalaciones en Villa Constitución y envió 84 telegramas de despido. El sindicato reclama el pago de indemnizaciones y cuestiona el procedimiento.

La empresa de agricultura de precisión Plantium cerró sus puertas en la mañana del viernes en Villa Constitución, Santa Fe, y dejó sin empleo a más de 100 personas, entre los 84 empleados de la planta y más de 30 que trabajaban en otras ciudades, como Rosario. Los trabajadores llegaron a su horario habitual y encontraron las instalaciones cerradas con candado.

Los telegramas de despido fueron enviados la noche anterior, pero la mayoría de los empleados se enteró al llegar. Según el dirigente del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, Fulvio Monti, el gremio se enteró de los 84 telegramas cuando aún se discutían salidas para la crisis. «Si la empresa estaba negociando con nosotros retiros voluntarios para seguir adelante y mandó despidos, era evidente que no nos podía pagar», declaró Monti.

En una reunión convocada por la empresa, el propietario planteó que intentaría continuar con la actividad, aunque necesitaba reducir la estructura, y apostaba a una mejora económica el año próximo. La convocatoria circuló de manera informal y el gremio recomendó a los empleados presentarse en sus horarios habituales, donde encontraron las puertas cerradas.

El sindicato cuestionó el procedimiento. «No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar», afirmó Monti.

Crisis de dos años

La situación de Plantium se profundizó en julio, aunque los problemas comenzaron aproximadamente dos años antes, cuando el atraso cambiario y la apertura de importaciones afectaron la competitividad de la empresa, dedicada al desarrollo de tecnología para el agro y sistemas de piloto automático para maquinaria agrícola.

El caso se vincula con las dificultades de los fabricantes nacionales de maquinaria y el ingreso de equipos y tecnología importados desde China a precios inferiores. Según Monti, en el caso de los pilotos automáticos, la diferencia de costos con la competencia asiática llega a una relación de cinco a uno. Trabajadores de la empresa confirmaron que los equipos de Asia pueden valer hasta cinco veces menos que los fabricados en Villa Constitución.

«El campo la está pasando mal, la maquinaria está pasando mal, con un dólar que no sirve», describió Monti, quien agregó «la apertura indiscriminada de los productos chinos». El dirigente definió a Plantium como una empresa sólida hasta hace poco: «Hasta hace dos años era una empresa que funcionaba perfectamente con su cantidad de empleados. Desarrollaba y presentaba modelos innovadores de robots, de tecnología. Era un faro que tenía la ciudad».

Alternativas frustradas

En los últimos meses la empresa exploró distintas alternativas para sostener la actividad. Según Monti, se analizó un eventual interés de New Holland y una opción vinculada con Agricultores Federados Argentinos (AFA). También hubo conversaciones con capitales chinos que evaluaban comprar la compañía o asociarse.

Mientras esas gestiones avanzaban, el sindicato y los trabajadores aceptaron un período de espera. La empresa ofreció entregar $200.000 semanales a los empleados y el gremio, a través de su proveeduría, aportó otros $500.000 mensuales por familia para garantizar la compra de alimentos. «La empresa venía en una situación muy compleja. Estábamos entre el gremio, la gente, que había aguantado tanto, y la empresa, buscando alternativas que fueran laboral, social y moralmente aceptables», explicó Monti.

Las propuestas se frustraron una tras otra. La última, que involucraba a los capitales chinos interesados en comprar la firma, se cayó hace aproximadamente dos semanas.

Retiros voluntarios y quita de indemnizaciones

Con ese panorama se abrió una negociación para reducir la estructura. La intención, según el dirigente, era pasar de una plantilla de alrededor de 200 trabajadores a otra de unos 70, lo que implicaba la salida de más de la mitad del personal. Un grupo de empleados se mostró dispuesto a aceptar retiros voluntarios e incluso a resignar parte de lo que les correspondía, con la expectativa de que la empresa siguiera funcionando.

«El dolor es que había empleados de tantos años que entendían la situación y estaban dispuestos a tomar el retiro y dejar el 50% de su indemnización sin cobrar. Aceptaban esa quita porque entendían que, si seguíamos todos juntos, el barco se hundía», contó Monti. El dirigente agregó que más de 30 trabajadores ya habían aceptado retirarse de manera voluntaria.

El gremio pedía garantías. «Nosotros pedíamos garantías porque decíamos que ese retiro voluntario se podía caer y que la empresa podía terminar en una convocatoria», explicó. El pago en cuotas era otro punto sensible: una indemnización de alguien con pocos años de antigüedad puede abonarse en una o dos cuotas, pero una persona con 20 años en la planta «seguramente necesita seis u ocho cuotas».

El sindicato trasladó el conflicto al Ministerio de Trabajo, donde pidió la intervención de las autoridades, la reincorporación de los despedidos y la reapertura de las negociaciones para habilitar los retiros voluntarios. El gremio también convocó a sus abogados y avisó que no abandonará las instalaciones. «No nos vamos a ir de acá hasta no tener una solución», afirmó Monti, quien describió entre los trabajadores «una desilusión total, una traición».

El dirigente se mostró pesimista sobre el futuro de la firma en las condiciones planteadas. «Un triste final va a tener. No va a poder trabajar la empresa con 70 empleados, habiendo echado a más de la mitad sin indemnizarlos», advirtió. Y fijó la prioridad del gremio: «Ahora estamos en una cuestión legal. Lo que nos importa es que esos compañeros y compañeras que fueron echados arbitrariamente de esta forma cobren su indemnización. Es lo mínimo que pedimos».

Qué es Plantium

Plantium es una fabricante de equipos de agricultura de precisión con sede en Villa Constitución. Surgió en 1996 con actividades de ingeniería mecatrónica y desde 2002 se orientó a esta especialidad, con monitores de siembra y pilotos automáticos entre sus productos. En 2022 inauguró en Rosario un centro de Investigación y Desarrollo, donde trabajan más de 50 profesionales en proyectos de inteligencia artificial y robótica.

La firma se asoció con Giorgi para desarrollar una sembradora de precisión capaz de trabajar a 18 kilómetros por hora, en una propuesta presentada como la unión de dos empresas argentinas para enfrentar a las multinacionales.

Monti remarcó el impacto del cierre en una ciudad que ya acumulaba dificultades. Según señaló, Villa Constitución sufrió más de 2.000 despidos en la industria, en un contexto en el que además se resiente el consumo. «Podés tener todos los problemas y pueden estar justificados, pero no podés dejar a la gente en la calle sin indemnizarla», concluyó.

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