domingo, 18 octubre, 2026

Talleres del Encuentro de Mujeres y Disidencias abordaron acceso a salud mental y alimentación

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En el 39º Encuentro Plurinacional de Córdoba, trabajadoras de la salud, docentes, estudiantes y familiares debatieron sobre las dificultades de acceso a tratamientos, el costo de cuidar y la implementación de la Ley de Salud Mental.

El sábado 10 de octubre, en el marco del 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias realizado en Córdoba, se llevaron a cabo talleres sobre salud mental que reunieron a trabajadoras del sector, docentes, estudiantes, usuarias y familiares de distintas provincias. La convocatoria requirió dividir el taller en más de diez comisiones.

Según las actas de las comisiones, entre las conclusiones se afirmó: «Sin comida no hay salud mental que aguante». Las intervenciones abordaron problemas de acceso a la atención, endeudamiento de los hogares y desgaste de las personas cuidadoras. Asimismo, se cuestionaron recortes y se reclamaron recursos a los gobiernos nacional y provinciales.

Alimentación y salud mental

Una operadora psicosocial de San Luis relató que la urgencia alimentaria desplazó parte del acompañamiento que se realizaba en los barrios. «Sin comida no hay escucha, sin escucha, no hay salud mental», quedó registrado en la minuta de su intervención. La trabajadora advirtió sobre las consecuencias de concentrar la tarea en la obtención de alimentos y propuso aprovechar los tiempos de espera para conversar y acompañar. Otra participante mencionó que para sostener un tratamiento es necesario garantizar desayunos, almuerzos o colaciones.

Una estudiante calificó el acceso a la atención como un «privilegio de clase». Desde San Juan, una participante describió esperas de ocho meses para acceder a un tratamiento y los costos económicos y afectivos de acompañar a familiares. La deuda doméstica fue señalada como un factor que agrava el malestar.

En otra intervención se mencionó la falta de hospitales de día y la necesidad de recurrir a la Justicia para obtener atención. También se cuestionaron diagnósticos en las infancias formulados sin considerar el contexto en el que viven niños y niñas.

El costo de cuidar

Una docente y acompañante terapéutica bonaerense planteó: «Trabajás o acompañás o colapsás». Según el registro, las familias deben sostener un ingreso, conseguir atención y estar disponibles para cuidar, y buena parte de ese trabajo recae sobre las mujeres.

Mujeres de San Juan que organizaron espacios de acompañamiento frente a situaciones de violencia expusieron la sobrecarga cotidiana y las dificultades persistentes desde la pandemia. También relataron la experiencia de un club de fútbol y hockey. En las rondas se preguntó quién acompaña a quienes acompañan, interrogante que llegó a las conclusiones.

Una enfermera hospitalaria señaló el deterioro de las condiciones laborales y las dificultades de las propias trabajadoras para acceder a tratamientos. Otra trabajadora del sector propuso articular espacios de atención entre compañeras. Desde Corrientes, una participante describió contrataciones precarias en las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario, que reciben a madres de personas con consumos problemáticos, y planteó la necesidad de políticas para quienes trabajan en esos espacios y de organizarse para exigir el presupuesto de la Ley de Salud Mental.

Una intervención de Córdoba sostuvo: «Nuestras condiciones laborales son las condiciones de atención de la población».

Prevención y alertas

Las alertas por suicidios y consumos problemáticos llevaron a reclamar prevención y acompañamiento temprano. La comisión 3 remarcó el carácter multicausal del suicidio y pidió atender el endeudamiento de los hogares, fortalecer los grupos locales de contención y sostener las redes comunitarias. Las participantes describieron dificultades para conseguir atención antes de que las situaciones se vuelvan urgentes. También se mencionaron preocupaciones sobre adolescencias, soledad, falta de espacios de pertenencia, apuestas online y otros consumos digitales.

Entre las propuestas se incluyeron el deporte, el arte y la recreación, junto con la educación sexual integral y la formación interdisciplinaria de quienes acompañan. Se compartieron experiencias de clubes y dispositivos barriales. Una trabajadora de la salud de Córdoba habló de la «soledad y desesperanza» que encuentra en los espacios grupales y pidió: «No dejar que nos devore todo esto que está pasando».

Ley de Salud Mental y recursos

La defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 fue un punto de coincidencia entre las comisiones. Las participantes reclamaron su implementación, presupuesto, más personal y atención cerca de donde vive la gente. El artículo 32 establece que el Poder Ejecutivo nacional debe incrementar las partidas destinadas a salud mental hasta alcanzar un mínimo del 10% del presupuesto total de salud, y promueve que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adopten ese criterio.

En la comisión 3 responsabilizaron a Milei, a los gobernadores y a los legisladores por las consecuencias de las políticas de ajuste, y exigieron el financiamiento inmediato de la ley. Propusieron fortalecer las redes de contención en las organizaciones y asumir la tarea de promoción de la salud en la comunidad. En otros registros se pidieron grupos de escucha para las cuidadoras y mapas de recursos disponibles en cada territorio. Las participantes defendieron una atención que contemple el trabajo, la alimentación, los vínculos familiares y los espacios de recreación y arte.

«El malestar no es individual, es político», quedó escrito en las conclusiones de una de las comisiones. Mujeres de San Juan que organizaron espacios de acompañamiento frente a la violencia agregaron: «La salida es colectiva pero la responsabilidad es del Estado».

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