Obras sociales, prepagas y PAMI afrontan un contexto de crisis mientras se generalizan pagos extra por parte de los pacientes para acceder a turnos y atención prioritaria.
En el sistema de salud argentino se encuentra arraigada la práctica de pagar adicionales conocidos como “plus” y “sobreturno”. Las corporaciones médicas y el sistema de salud diversifican los dispositivos para que los pacientes afronten estos pagos, que se vuelven más rentables a medida que obras sociales, prepagas y PAMI profundizan su crisis.
El “plus” es un adicional sobre la orden que se le compra a la obra social; el monto del “sobreturno”, también conocido como “sobreplus”, habilita la atención prioritaria. El “sobreturno” permite asignar turnos en fechas remotas que pueden adelantarse si el paciente abona una suma extra. Este mecanismo le permite al médico facturarle a la obra social la orden, cobrar el “plus” y obtener el “sobreplus” mediante la manipulación de una agenda que los pacientes desconocen.
El tarifario se amplía: el “sobreturno”, añadido al tradicional “plus”, presenta variantes como atención inmediata, espera de algunas horas o unos pesos menos si la consulta es en una semana.
Las gerenciadoras contratadas por los sindicatos no le dan a los pacientes la posibilidad de elegir médico o nosocomio. Estas organizaciones administran derivaciones y deciden unilateralmente dónde y quiénes atenderán a los pacientes.
Las últimas quejas por estos fraudes fueron acompañadas de amenazas de denuncias penales que, como las anteriores, no prosperaron.
Hubo casos de pagos de más de un millón de pesos por encima del coseguro de la obra social. Quienes no pueden afrontar esa suma deben esperar en el sistema de salud pública, congestionado por personas excluidas de las obras sociales.
