domingo, 4 octubre, 2026

García Cuerva habló en Luján: «No nos acostumbremos a vivir enfrentados»

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El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cerró la misa central de la Peregrinación a Luján con un discurso en el que llamó a fortalecer los lazos sociales y pidió una mirada hacia los sectores vulnerables. Sus declaraciones se producen en la antesala de la visita del papa León XIV a la Argentina.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cerró este domingo la misa central de la 52ª Peregrinación a Luján con un discurso en el que se refirió a la situación social del país y llamó a «estar más unidos que nunca». La actividad consistió en una caminata de 60 kilómetros hasta la basílica.

«Queremos curar los vínculos entre nosotros. Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal, supuran y parece que están infectando el corazón del pueblo», declaró García Cuerva frente a los asistentes.

El arzobispo sostuvo: «Si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio. Por eso, volveremos a nuestros hogares y nos tendremos que comprometer a ser artesanos de la fraternidad, a llevar el abrazo de María a los que no dan más, a los abuelos, a los que piensan distinto, a las personas con discapacidad y a sus familias, a los que no tienen trabajo, a los que duermen en la calle, a los adolescentes atravesados por la droga y, en definitiva, a todos».

En otro pasaje, mencionó: «El Papa dice que quien pase hambre tiene que comer, que a los niños se les tiene que garantizar una educación adecuada, que los ancianos deben vivir serenamente sus años de madurez… Nosotros compartimos sus solicitudes. Que San Francisco de Asís interceda, que nos enseñe a abrazar a los que piensan distinto, a todos los argentinos, porque más allá de nuestras legítimas diferencias somos hermanos, hijos de un mismo padre».

En la previa a la visita del papa León XIV al país, prevista para los primeros días de noviembre, el arzobispo expresó: «Que María enseñe a perdonar, a respetar y a dialogar entre todos». Y agregó: «Que dejemos de descalificar al hermano, de ser indiferentes con el que sufre y de dar lugar al odio entre nosotros. Como experimentamos, en el abrazo maternal, nos reconocemos como hermanos».

Las declaraciones de García Cuerva se produjeron después de la misa que ofició el sábado en la Catedral Metropolitana. En esa ocasión, el arzobispo describió la situación del país como «en crisis», dividido por «la grieta» y donde «la descalificación y la intolerancia están a la orden del día».

«Creo que el Papa viene porque somos un pueblo que necesita la confirmación en la fe, del mensaje del Santo Padre que nos una, nos regale entusiasmo y esperanza, que nos impulse como Iglesia a la misión», afirmó.

Consultado sobre el contexto que encontrará el Sumo Pontífice, García Cuerva manifestó diferencias con la visión económica y política del gobierno de Javier Milei: «Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta. Yo la suelo mencionar como herida porque duele, duelen las entrañas del pueblo, una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día».

Asimismo, el prelado señaló que el Papa también encontrará «una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años». Y recordó: «Mi abuelo me decía: ‘Cuando vos crezcas, seguramente la Argentina va a salir adelante’. Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación».

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