miércoles, 9 septiembre, 2026

Catamarca celebró la Fiesta de la Protección de la Virgen del Valle a 22 años del sismo de 2004

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Con una procesión multitudinaria y una misa central, la provincia conmemoró el aniversario del terremoto del 7 de septiembre de 2004. El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió los actos en el Santuario Catedral.

Catamarca conmemoró ayer la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle, al cumplirse 22 años del sismo ocurrido el 7 de septiembre de 2004. Los actos centrales se desarrollaron durante la mañana en el Santuario Catedral y culminaron con la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo.

A las 8.53, hora exacta en que comenzó el movimiento telúrico, las campanas repicaron y los fieles se reunieron frente a la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle junto al obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y sacerdotes de distintas comunidades. Luego se celebró la Santa Misa central, presidida por Mons. Urbanc y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa, y el rector del Santuario Catedral, Pbro. Juan Ramón Cabrera. Participaron autoridades civiles y representantes de las fuerzas de seguridad.

Durante su homilía, Mons. Urbanc centró su mensaje en la memoria del terremoto y en el significado de la celebración para los catamarqueños. «Nos hemos congregado en torno a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Valle para agradecer su ininterrumpida protección sobre nuestra provincia», expresó. Recordó que el terremoto no provocó muertes directas por derrumbes, pese al pánico generalizado y al colapso parcial de algunos edificios históricos. En ese sentido, sostuvo que la atribución de este hecho a la intercesión de la Virgen del Valle «transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria».

El prelado afirmó: «La fiesta anual de la Protección preserva la memoria colectiva del impacto sísmico y refuerza la identidad religiosa de los catamarqueños». Además, centró su homilía en el Evangelio de la Boda de Caná, donde María advierte que se termina el vino y lleva esa necesidad ante Jesús. Destacó la figura de la Virgen como aquella que permanece atenta a las necesidades de los demás: «Ella no es una mera espectadora en el banquete; es la mirada atenta que percibe la necesidad antes de que se transforme en vergüenza para los esposos». Y relacionó esa actitud con el sismo: «Así obró durante el angustioso sismo del 2004. Nadie le pidió que nos cuidara, sencillamente lo hizo».

También pidió por las familias que atraviesan situaciones de sufrimiento y por las comunidades, al tiempo que llamó a mantener la confianza en Jesús siguiendo el ejemplo de María. Finalizada la celebración, la Sagrada Imagen salió al atrio del Santuario Catedral para dar inicio a la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo, acompañada por una multitud de devotos entre cantos, aplausos y vivas.

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