Un recorrido por los senderos del oriente de Catamarca permitió documentar petroglifos, pinturas rupestres y encuentros con fauna silvestre en los departamentos de Ancasti y La Paz.
Durante una travesía por las lomadas cercanas al Alero de La Mesada de Arriba, en el departamento Ancasti, el redactor R. Alberto Avellaneda documentó fotográficamente un cactus con forma humana, acompañado por el guía José «Pepe» Castillo.
En el marco de la misma expedición, Avellaneda registró representaciones rupestres con notable similitud en dos sitios distantes: un ave en el Alero de la Mesada de Arriba (Ancasti) y una figura parecida en la parte externa del Alero del Arroyo, perteneciente al Complejo Arqueológico de la Vieja Resfalosa, en el departamento La Paz.
En el Complejo Arqueológico del Vallecito, también en La Paz, el autor relató un encuentro con una víbora coral verdadera mientras documentaba la imagen del Gran Señor. Según su testimonio, al sentarse en una piedra percibió movimientos y, al girarla con su bastón, comprobó que los anillos rodeaban todo el cuerpo del animal.
En ese mismo lugar, al buscar una posición cómoda para revisar sus tomas, Avellaneda descubrió que la piedra que usaba como asiento contenía numerosos petroglifos. Señaló que estos grabados, atribuidos a cazadores recolectores, evidencian una larga ocupación del sitio, con una impronta notable a partir del 500 d.C. de la cultura Aguada. También mencionó el hallazgo de fragmentos de cerámica Ciénaga en los alrededores del Alero de Basilio.
En otro tramo, junto al guía Agustín López, se dirigían al Alero de Las Galerías en el Campo de Las Piedras, tras medir el Alero de la Media Naranja (25 metros de norte a sur, similar de oeste a este, y 2,5 metros de largo cada una de las representaciones de víboras en su cúpula interior). Durante el trayecto, López detuvo la marcha al avistar una lampalagua en el sendero, que permanecía inmóvil tras haber ingerido una presa. Avellaneda fotografió el momento y continuaron la ruta hacia el Aguade las Ensenadas.
Finalmente, el texto incluye un compendio de saberes populares sobre pronósticos de lluvia en la región, basados en el comportamiento de la fauna y la flora, como el canto de la perdiz, la aparición de mariposas negras o los quejidos del lapacho blanco y el mistol.
