El índice de JP Morgan alcanzó los 494 puntos básicos, su nivel más alto desde junio, mientras los bonos en dólares acumulan pérdidas en agosto.
El riesgo país volvió a acercarse a los 500 puntos básicos, según el índice elaborado por JP Morgan, que alcanzó los 494 puntos en la apertura de los mercados del martes. Este valor es el más alto desde el 10 de junio y se da en un contexto donde los principales bonos en dólares experimentaron pérdidas.
El indicador, que había tocado un mínimo en más de ocho años al ubicarse en 403 unidades, mide la diferencia entre la tasa de interés que pagan los bonos soberanos de un país y la que rinden los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Un incremento en el indicador implica mayores dudas sobre la estabilidad económica y financiera local.
Durante agosto, los bonos hard dollar, entre los que se encuentran los Bonares y los Globales, acumularon una pérdida promedio de 2,5 por ciento. En paralelo, el riesgo país argentino sumó casi 50 unidades en el mismo período, alejándose de la estabilidad que mostraron tanto los títulos emergentes como los del Tesoro estadounidense.
De acuerdo con la firma Cohen Aliados Financieros, “después de varios meses operando por encima de sus pares emergentes, los bonos argentinos corrigieron y el mercado volvió a mirar los fundamentos locales, con una actividad que sigue sin consolidarse y un 2027 que empieza a asomar”.
Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, remarcó que el indicador “se aleja de los 400 puntos de hace semanas atrás para operar en la zona de 470 puntos, ante un mix de contexto externo volátil y un menor ritmo de compras del BCRA en el MULC”. Además, señaló que “factores que incidan en el humor social como aquellas vinculadas a empleo y salario real irán ganando en importancia relativa para los inversores a medida que se acerque el ciclo electoral 2027”.
Desde Fundación Mediterránea advirtieron que, además de la situación de las reservas internacionales, existen otros factores que afectan la posición del país frente a los inversores, como las restricciones a los movimientos internacionales de capitales y un historial de incumplimientos de deuda que, según la entidad, “evidentemente no ranquea bien” a la Argentina en comparación con otros países de Latinoamérica. También identificaron como determinante el riesgo de cambios drásticos en la política económica con cada elección presidencial.
Por su parte, desde GMA Capital subrayaron que, aunque el tipo de cambio mayorista logró estabilidad en torno a los $1.492 en los últimos días, “la calma cambiaria no llegó a replicarse en el resto de los activos locales: el equity profundizó la corrección y el riesgo país continuó escalando”. La ALyC remarcó que la debilidad de los bonos argentinos respondió principalmente a factores internos más que a un shock internacional.
“El contraste se vuelve todavía más evidente al mirar la evolución del año. El GD35 anotaba un retorno directo de 9% en julio, por arriba tanto de Ecuador como del promedio de los emergentes. Desde ese máximo, el precio se desinfló, prácticamente borrando el exceso de retorno versus Ecuador y recortando buena parte de la ventaja relativa que había acumulado durante el primer semestre”, añadió GMA Capital.
