Durante trabajos de reparación de un camino en la banda este del distrito Choya, departamento Andalgalá, fueron encontrados fragmentos de dos vasijas cerámicas prehispánicas, con una antigüedad estimada entre 600 y 1.000 años.
Durante trabajos de reparación de un camino en la banda este del distrito Choya, departamento Andalgalá, fueron encontrados fragmentos correspondientes a dos vasijas cerámicas prehispánicas, cuya antigüedad se estima entre 600 y 1.000 años. El hallazgo se produjo el viernes pasado, cuando las máquinas viales realizaban tareas sobre un camino de tierra y se extraían áridos de una loma ubicada en el sector.
Según explicó David Álvarez Candal, arqueólogo y responsable del Museo Arqueológico Provincial Samuel Alejandro Lafone Quevedo, los fragmentos aparecieron entre los montículos de tierra generados por los trabajos. “De ahí sacaban los áridos y en los montículos que generaron se encontraron grandes fragmentos de vasijas indígenas”, afirmó el especialista.
Las piezas presentan características diferentes. Una tiene un aspecto tosco y simple, mientras que la otra posee una decoración más elaborada, con pintura roja y negra y distintos símbolos, entre ellos representaciones de serpientes en espiral y guardas geométricas. Por el tipo de decoración y los motivos presentes en su superficie, los especialistas reconocieron a una de las piezas como perteneciente a la cultura arqueológica Belén, correspondiente al período Tardío de la arqueología regional.
El arqueólogo explicó que las comunidades asociadas a esta tradición cultural son conocidas habitualmente como diaguitas y que una de las características de su producción cerámica era la representación de serpientes. “Generalmente las serpientes que grafican en la superficie de estas vasijas rojas y negras son serpientes con cabezas triangulares, es decir, con claro signo de venenosas”, señaló. En este caso, los ejemplares encontrados presentan serpientes representadas en espiral, pero sin las características cabezas triangulares. Para el especialista, esta particularidad podría constituir un elemento distintivo de las poblaciones que habitaron ese sector, aunque aclaró que se trata de una cuestión que deberá ser estudiada.
El movimiento de la maquinaria produjo la fractura de las piezas, por lo que, tras el aviso realizado por el vecino Ángel Flores, se puso en marcha una intervención para recuperar la mayor cantidad posible del material arqueológico alterado. El rescate estuvo a cargo de personal del Museo Arqueológico Provincial Samuel Alejandro Lafone Quevedo, con la colaboración de vecinos de la localidad y miembros del grupo Amigos del Museo.
Las piezas fueron trasladadas al museo, donde permanecerán bajo resguardo y serán sometidas a tareas de recuperación y restauración. Posteriormente serán examinadas por especialistas, con el objetivo de obtener mayor información sobre su procedencia, características y el contexto en el que fueron utilizadas.
