En una entrevista con The Economist, Elon Musk señaló que la inteligencia artificial y la robótica podrían generar la mayoría de los bienes y servicios en una década, con ingreso universal y tiempo libre abundante. El planteo reabre el debate sobre el sentido de la vida en un escenario de abundancia material.
En una entrevista reciente con The Economist, Elon Musk afirmó que, en aproximadamente una década, la inteligencia artificial y la robótica podrían producir casi todos los bienes y servicios, lo que permitiría un ingreso universal y abundante tiempo libre. Musk no detalló mecanismos de implementación ni plazos específicos para dicha política.
La idea de que la libertad se asocia a la seguridad material fue cuestionada por pensadores como Nietzsche, quien la describió como “la felicidad de los ingleses”. En la actualidad, los algoritmos influyen en las decisiones de los usuarios, según diversos estudios académicos sobre comportamiento digital.
Ante este escenario, algunos referentes tecnológicos plantean la necesidad de reformular los sistemas educativos para priorizar la creatividad, la solidaridad y el pensamiento crítico, en lugar de la preparación exclusiva para un mercado laboral en transformación.
El filósofo Antonio Gramsci advirtió que “la crisis consiste precisamente en que lo viejo muere y lo nuevo no termina de nacer”. En ese contexto, se observa un aumento de iniciativas impulsadas por líderes políticos y billonarios tecnológicos, según reportes periodísticos.
El debate sobre el sentido de la vida en una sociedad automatizada no es nuevo. Hace más de dos mil años, el poeta griego Píndaro invitaba a “llegar a ser quien uno es”, y José de San Martín escribió: “Serás lo que debas ser, o si no, no serás nada”.
La pregunta central que surge es si la humanidad podrá utilizar la libertad material para desarrollarse plenamente o si quedará limitada al consumo guiado por algoritmos. La respuesta, según los expertos consultados, dependerá de las decisiones colectivas que se tomen en los próximos años.
