Estudios recientes del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) y la consultora Focus Market indican un aumento de la informalidad laboral y una contracción del consumo en hogares de menores recursos.
Informes elaborados sobre el mercado laboral en Argentina indican que el país no enfrenta un problema de desempleo masivo, sino de calidad del empleo, y que esta situación se ha profundizado en los últimos años.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un trabajo titulado «Deterioro y resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en la Argentina (2010-2025)», que analiza la evolución del mercado laboral urbano en los últimos quince años. La conclusión central del estudio es que la informalidad laboral ha crecido de manera sostenida en el país, afectando derechos, ingresos y protección social de una porción creciente de trabajadores.
Según el informe, desde la asunción de Javier Milei se acentuó este deterioro estructural. En los últimos dos años se perdieron casi 300.000 empleos registrados. Un número cada vez mayor de argentinos trabaja sin aportes, sin cobertura social, sin estabilidad y sin la protección que otorga el contrato de trabajo registrado.
El estudio señala que la desregulación del mercado laboral no generó una expansión del empleo formal, sino un incremento del cuentapropismo, la informalidad y la precarización laboral. Ante la falta de creación de empleo de calidad en el sector privado formal y en el Estado, miles de trabajadores recurren a changas, trabajo por cuenta propia sin cobertura u ocupaciones de subsistencia.
Por otro lado, un relevamiento de la consultora Focus Market, denominado «EconoChori», indica que en los barrios populares la alimentación absorbe el 93 por ciento del presupuesto familiar. Esto implica que casi la totalidad de los ingresos de esas familias se destina a comer, postergando otros gastos como vestido, transporte o salud.
El mismo relevamiento señala que el 65 por ciento de los encuestados dejó de comprar ropa durante el último año. Un porcentaje idéntico, el 65 por ciento, dejó de comprar carne. El 41 por ciento redujo o eliminó salidas recreativas. Además, el 20 por ciento de los hogares relevados dejó de comprar medicamentos.
