La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete suspende el programa de expansión de La Libertad Avanza como partido político y lo reemplaza por un sistema electoral que reduzca las posibilidades de una definición en balotaje de la contienda presidencial del año que viene.
En octubre de 2024, Javier Milei designó a Karina Milei como organizadora de La Libertad Avanza como partido nacional, en un acto en Parque Lezama, tras las tratativas con gobernadores que permitieron la aprobación de la Ley Bases y la firma del Pacto de Mayo en Tucumán el 9 de julio.
La tregua con los gobernadores duró hasta los comicios de 2025. El triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones nacionales de medio término fue el resultado de un proceso accidentado, que incluyó asistencia del Tesoro de Estados Unidos para evitar un desmadre económico tras la victoria del peronismo en las elecciones provinciales de Buenos Aires, desdobladas. El desempeño libertario en varias provincias fue bajo, pero ganó las nacionales sin modificar significativamente los esquemas provinciales.
El sueño de un partido hegemónico propio se subordinó a la construcción de herramientas para procurar la reelección de Milei en primera vuelta, sin balotaje. La estructura “Provincias Unidas”, como opción intermedia entre kirchnerismo y mileísmo, fracasó.
El éxito nacional empoderó a Karina Milei, que colocó a Manuel Adorni como Jefe de Gabinete. La degradación del funcionario generó disidencia de Patricia Bullrich y sondeos de Mauricio Macri para rearmar Juntos por el Cambio. En seis meses, volvió a insinuarse una organización alternativa a La Libertad Avanza, con proyección de una escena electoral de tercios en 2027.
La misión de Santilli es reforzar vínculos con gobernadores y proponer una reforma electoral que reemplace las PASO por un sistema de colectoras, permitiendo que listas legislativas vayan bajo la candidatura presidencial de Milei. Esto ofrece un refugio para dirigentes huérfanos de referencias nacionales tras el colapso de la partidocracia y el eclipse de Macri y Cristina Kirchner.
Los gobernadores analizan la propuesta con cautela, mientras el Gobierno avanza en un embudo electoral que conduzca votos fragmentarios hacia Milei.
Por otro lado, el kirchnerismo responde con un discurso tribal que exige el dogma “Cristina Libre” y sometimiento a la líder presa. Máximo Kirchner, en un acto en Parque Lezama, estableció condiciones de unidad kirchnerista. La presión sobre Axel Kicillof se intensifica, con comparaciones históricas como la de Francisco Tignanelli, que equiparó a Kicillof con Augusto Timoteo Vandor. Se difundió la idea de que Cristina Kirchner sea candidata desde prisión domiciliaria, y el intendente Iván Villagrán expresó su deseo de que Máximo sea presidente.
El contraste es nítido: Santilli opera la flexibilización libertaria para la reelección de Milei; Máximo y La Cámpora acentúan la rigidez facciosa, incluso demoliendo a Kicillof, a pesar de los magros resultados electorales de La Cámpora en provincias.
