Diversos informes de organismos públicos y privados coinciden en describir una pérdida sostenida de puestos de trabajo registrados, una caída del salario real y un aumento de la informalidad en Argentina durante los últimos dos años.
Diversos informes de organismos públicos y privados coinciden en describir una pérdida sostenida de puestos de trabajo registrados, una caída del salario real y un aumento de la informalidad en Argentina durante los últimos dos años. Los estudios fueron publicados por el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), el IERAL de la Fundación Mediterránea, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) correspondientes a mayo de 2026, se registró una caída de 6.971 puestos de trabajo en ese mes. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la pérdida acumulada de asalariados formales alcanzó los 337.365 puestos. El sector privado completó un año de retrocesos, con una caída interanual del 4,5% en la industria y del 3,1% en el comercio. Desde noviembre de 2023, solo Neuquén y Río Negro mostraron creación neta de empleo, mientras que siete provincias acumularon retrocesos superiores al 10%. El salario real, medido por el SIPA, se ubicó un 2% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
El informe del CEPA, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, indicó que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 30.633 empleadores, un promedio de 33,5 por día. En el mismo período, se destruyeron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, un promedio de 450 por día. Sumando el empleo en casas particulares, que perdió 30.133 puestos, el total de empleo privado registrado cayó en 441.746 personas, 484 por jornada. El 99,78% de las empresas que cerraron tenían hasta 500 trabajadores; el 0,22% restante correspondía a grandes compañías. Estas grandes empresas explicaron el 61% de los puestos de trabajo destruidos y concentran cerca de la mitad de los 9,4 millones de trabajadores registrados en unidades productivas.
El informe N°944 de la Semana Económica del Bapro señaló que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron más de 235.000 empleos asalariados del sector privado registrado, una caída del 3,7%, superior a la registrada en la crisis de 2018-2019, cuando el retroceso fue del 2,7%. El documento advirtió que la comparación lineal puede resultar engañosa, ya que el Estimador Mensual de Actividad Económica cayó 4,5% entre 2018 y 2019, mientras que en el ciclo actual creció un 7%. Según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares, la probabilidad de que un asalariado privado registrado conserve esa condición durante un año es la más baja de la década: 76 sobre 100, contra 80 en 2024-2025 y 79 en 2018-2019. De quienes abandonan el empleo privado registrado, más del 60% permanece en el mercado de trabajo, pero casi todos en peores condiciones, como asalariados no registrados o cuentapropistas. Entre 2024 y 2026, la participación del asalariado registrado privado bajó de 32,4% a 30,5% del total de ocupados.
El IERAL de la Fundación Mediterránea, en su informe “Mercado laboral 2026: algunos juegan lesionados y otros ni siquiera entran a la cancha”, de Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, describió una macroeconomía que “comenzó a ordenarse” mientras el mercado de trabajo “sigue jugando otro partido”. La organización afirmó que “la recuperación todavía no llega al empleo”. Según el IERAL, las actividades beneficiadas por el modelo económico actual representan el 3% del empleo total y el 7% del privado registrado. El salario real privado formal, tras recuperar parte de la caída del 14% de 2024, volvió a terreno negativo en 2026 (-2,3%), y el salario público sufrió una pérdida acumulada del 23% real entre marzo de 2023 y marzo de 2026. En cuanto a la densidad de empleo privado formal, Neuquén encabeza el ranking con 219 asalariados registrados cada mil habitantes, mientras que Formosa alcanza 37.
El IPyPP, a partir de los microdatos de la EPH del primer trimestre de 2026, indicó que la subutilización de la fuerza de trabajo, que suma desempleo y subempleo, alcanza al 19% de la Población Económicamente Activa (PEA), y la presión efectiva llega al 23,7%. Tres de cada diez desocupados llevan más de un año buscando empleo sin conseguirlo. La tasa de empleo femenina es del 39,1%, 11,7 puntos por debajo de la masculina, y la subutilización alcanza al 21,5% de las mujeres contra el 16,9% de los varones. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la desocupación trepa al 19,5%. En cuanto a la informalidad, el 65% de los cuentapropistas trabaja en la informalidad; entre los asalariados, la informalidad llega al 37,9% y trepa al 64% entre los jóvenes. El ingreso promedio mensual del primer trimestre rondó los $1.076.056, mientras que los cuentapropistas percibieron $524.000 y los asalariados informales, $700.000. El 10,4% de los ocupados tiene dos o más trabajos.
