El presidente Javier Milei mantuvo una baja actividad pública durante la última semana, mientras su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, intensificó su rol en la gestión política y en los acuerdos con el PRO. La estrategia oficial apunta a evitar la sobreexposición, según fuentes de Casa Rosada.
La última actividad pública del presidente Javier Milei fue el viernes 7 de agosto en Colombia, donde recibió un doctorado honoris causa en la Cámara de Comercio de Cali. En Argentina, su última cita registrada fue el 31 de julio, cuando presentó un proyecto de Pampa Energía en la Casa Rosada, aprobado por el comité evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Milei reaparecerá este lunes en el acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad de José de San Martín. En Balcarce 50 indicaron que esta será la primera actividad de una serie planificada para su retorno a la exposición pública.
Durante su ausencia, el economista Sebastián Galiani publicó en redes sociales que cenó con el presidente y lo describió como «compenetrado con la gestión» y «pensando ya en muchas de las reformas que quedan pendientes para un segundo mandato». El mensaje fue eliminado posteriormente.
Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, realizó diversas actividades en ese período: viajó a Resistencia junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli, para un consejo de seguridad interior; recorrió oficinas de Google; recibió a legisladores de Buenos Aires; inauguró un local partidario de La Libertad Avanza en San Telmo con Sebastián Pareja, y mantuvo una comunicación con Mauricio Macri para evaluar un acuerdo con el PRO.
La ausencia del presidente generó especulaciones en el oficialismo. Fuentes de la Casa Rosada señalaron que «delegó la política en Karina», pero que «es llamativo que se haya guardado tantos días». También indicaron que Milei no siguió de cerca las negociaciones que derivaron en la media sanción del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado, que resultó modificado.
El martes, la mesa política, encabezada por Karina Milei y Diego Santilli, definió las prioridades legislativas. Entre ellas, se decidió postergar varias propuestas del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que quedarán como reformas de tercera o cuarta generación, sujetas a un eventual segundo mandato.
Como parte del plan político, se establecieron encuentros institucionales cada 15 días entre La Libertad Avanza y el PRO, con el objetivo de eliminar las PASO. En ese marco, el jefe de Gabinete y el ministro de Economía, Luis Caputo, visitaron al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, con quien firmaron convenios de obras junto al gobernador de Santiago del Estero, Elías Suárez.
Según informó Letra P, la alta exposición de Milei en semanas anteriores respondió a un plan elaborado por el secretario de Prensa y Medios, Fabián Fernández. Para temas específicos como la reforma del Banco Central, el presidente se pondrá al frente de la promoción.
El rol de comunicador que antes ocupaba Manuel Adorni ahora recae en Adrián Ravier, aunque en la Casa Rosada admiten que el cargo le resulta amplio. La estrategia actual busca evitar la sobreexposición, según fuentes oficiales.
En el plano digital, Milei redujo su actividad en Twitter. Según la web que rastrea su actividad, pasó de casi 3 horas diarias en promedio en abril a 1 hora con 24 minutos en julio. En un domingo, solo estuvo 16 minutos en la red social.
La consultora Ad Hoc reportó que Milei alcanzó 6,6 millones de menciones en julio, impulsado por temas como el arancelamiento de la salud y la educación para extranjeros. En comparación, el gobernador Axel Kicillof registró 290 mil menciones, y Cristina Fernández de Kirchner, menos repercusión.
En cuanto a la relación con el PRO, Mauricio Macri expresó dudas sobre la disposición de Karina Milei a ceder en la conformación de listas. Mientras tanto, le pidió a Hernán Lacunza que continúe presentándose como presidenciable del PRO.
Una tercera hipótesis sobre la ausencia de Milei en la comunicación con Macri es que el presidente evitó hacerlo para no revelar una debilidad política tras la rebelión de aliados en el Senado. Una especulación en el oficialismo es que el Gobierno aprovecha la baja exposición para medir la imagen presidencial, que habría mostrado una leve recuperación después de la salida de Adorni, superando los 32 puntos de aceptación.
