Según un informe de CIFRA, el poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil se redujo más de un 40% desde diciembre de 2023, afectado por la inflación y la falta de acuerdos paritarios.
Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acumuló una caída superior al 40% en su capacidad de compra. El fuerte impacto inflacionario de la devaluación inicial provocó un retroceso durante los primeros meses de gestión del 30%, que no fue revertido.
Los datos se desprenden del último informe de CIFRA sobre la evolución del salario mínimo, vital y móvil. El reporte señala que, ante la falta de acuerdos en las negociaciones en este período, todos los incrementos nominales se definieron por decisión de la Secretaría de Trabajo, resultando en valores alineados con las propuestas empresariales que convalidaron la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos.
De esta manera, según el informe de CIFRA, el poder adquisitivo del salario mínimo resulta 60% menor que el de 2015 y se ubica 20% por debajo de los niveles de la década de 1990.
El informe detalla que hace diez años, en junio de 2016, una hora de salario mínimo equivalía a un kilo de pan; hoy, con un valor horario de $1.839, se requieren dos horas y media de trabajo para el mismo bien. La brecha es aún mayor en productos como la carne picada, donde se pasó de requerir dos horas de trabajo en 2016 a prácticamente 6 horas en la actualidad.
En ese marco, según el informe, el salario mínimo del pasado mes de junio cubrió apenas poco más de la mitad de la canasta básica alimentaria que define la línea de indigencia para una familia “tipo” y se necesitaron más de 4 salarios mínimos para alcanzar la línea de pobreza.
La fuerte desvalorización del trabajo se evidencia también en relación con los servicios, entre ellos el transporte público. En 2016 se pagaba un viaje de ida y vuelta en subte con 15 minutos de trabajo percibiendo el salario mínimo; hoy para pagar el mismo viaje sería necesario trabajar 1 hora y 41 minutos a ese salario.
El informe de CIFRA concluye que el salario mínimo perdió su función de piso salarial y de ser una referencia en el mercado laboral, como se evidencia en la comparación con los salarios efectivamente percibidos. En junio de 2016, este piso equivalía al 37,2% del salario promedio registrado del sector privado; en la actualidad, representa apenas el 16,6% de dicha remuneración.
