El abogado de la familia del ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, expresó su sorpresa y malestar ante el reciente decreto del fiscal Hugo Costilla, quien ordenó pericias urgentes y volvió a centrar la pesquisa en el entorno familiar.
El abogado de la familia del ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, Iván Sarquís, expresó su profunda sorpresa y malestar ante el reciente decreto del fiscal Hugo Costilla, quien ordenó pericias urgentes y volvió a centrar la pesquisa en el entorno familiar, bajo la sospecha de que el hijo de la víctima, Fernando Rojas, alteró la escena del crimen para obstaculizar la investigación.
“La investigación está rebotando hacia varios lugares y no sabemos bien hacia dónde quiere ir el Ministerio Público con esto”, manifestó Sarquís, en diálogo con Tiempo Real, de Ancasti Streaming.
Sarquís defendió el accionar de su representado y criticó que se intente colocar a Fernando Rojas en el rol de encubridor o alterador, recordando que fue la propia familia la primera en oponerse a las versiones oficiales de una muerte accidental o natural.
“No entiendo cuál es la lógica, cuál es el razonamiento de aquel que maneja el timón investigativo. ¿Estamos ante un homicidio o estamos ante un accidente?”, planteó el abogado y agregó: “Si fue un accidente, ¿por qué querría yo alterar la escena de un accidente? No parece ir de la mano el accidente y la sospecha. No es consecuente, no es razonable, no hay un nido lógico”.
Para la querella, el crimen de Rojas tiene una clara motivación institucional y la mira sigue puesta sobre el propio aparato estatal. “La familia cree que estamos ante un homicidio, que el homicidio fue de carácter funcional. Creemos que hay una situación de inestabilidad institucional inusitada, de gravedad institucional inusitada”, aseveró Sarquís, quien además denunció la reticencia de diversos organismos públicos y de la propia policía para brindar información oportuna sobre el caso.
El abogado cargó con dureza contra lo que considera una marcada inacción del Ministerio Público respecto a los peritos y jefes policiales que intervinieron de manera deficiente al principio de la causa. “¿Por qué no se toma el mismo temperamento, con la misma intensidad, de aquellos que efectivamente, positivamente, generaron un agravio probatorio? ¿Qué va a pasar con el jefe del procedimiento que habló de una muerte natural? ¿O con las médicas que se olvidaron de poner en el informe de autopsia que a Rojas lo asesinaron? ¿O con aquellos funcionarios que perdieron el 90% de las cámaras del 911?”, cuestionó.
Señaló además que existe una “doble vara” que atenta contra la seriedad del proceso. Finalmente, Sarquís reclamó que el fiscal Costilla incorpore a la causa pruebas clave que fueron anunciadas públicamente en el pasado pero que hoy parecen relegadas, haciendo especial hincapié en un rastreo tecnológico de la empresa estadounidense. “Sería muy oportuno que aparezca el informe de Google, el vallado digital que se hizo sobre la casa, que en su momento el fiscal dijo que comprometía positivamente el futuro de la investigación para avanzar. Hoy eso no está, y no podemos seguir así cuatro años más. Hay que tener voluntad y coraje para avanzar”, concluyó.
Recientemente el fiscal Costilla retomó la investigación que apunta directamente al entorno familiar del ministro asesinado, a partir del pedido de una serie de medidas y el cotejo de muestras biológicas recogidas en el lugar del hecho el día del crimen, el 4 de diciembre de 2022. En ese marco, retoma la hipótesis de que supuestamente, Fernando realizó maniobras sobre el cuerpo de su padre y en el espacio donde ocurrieron los hechos, para entorpecer la investigación. Basándose en un informe emitido por el comisario inspector Tomás Elías Rodríguez, que tuvo a su cargo la coordinación de la escena de crimen, el fiscal señaló que fueron limpiados o alterados 15 de 33 indicios.
Tras casi cuatro años de mora judicial, Costilla no descartó ninguna hipótesis y retomó una de las primeras líneas investigativas, aseverando que la causa se encuentra “ante una encrucijada definitoria”. Según el expediente, Fernando Rojas volteó el cuerpo de su padre para luego limpiarlo con un trapo y un líquido, probablemente lavandina. Hubo tres limpiezas, pero Costilla apunta ahora a la tercera, que fue más profunda y que habría sido llevada a cabo el mismo 4 de diciembre, entre las 18 y las 20 horas. Para los investigadores, esas maniobras fueron efectuadas cuando el hijo de Rojas -que no está imputado en la causa-, quedó a cargo del inmueble. Según Sarquís, fue la Justicia la que dispuso la entrega de las instalaciones.
