El neurocirujano Leopoldo Luque cuestionó las pruebas en su contra y afirmó que «el único que me defendería es Diego». Gianinna y Jana Maradona se retiraron de la sala. Médicos de la Clínica Olivos declararon con contradicciones.
En una jornada de alta tensión en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, el neurocirujano Leopoldo Luque amplió su indagatoria por sexta vez en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, Luque negó el cuadro de edema y apuntó contra los peritos.
«Fui la persona que más contacto tuvo con el paciente y el que más lo quería ayudar. Es fácil estar contra mí. Yo sé que de todo lo que el único que me defendería es Diego», afirmó Luque. Gianinna y Jana Maradona solicitaron retirarse de la sala durante su declaración.
Luque justificó el alta otorgada a Maradona en la Clínica Olivos en noviembre de 2020, asegurando que el paciente «estaba completamente lúcido» y que «se quería ir a su casa». También atacó el diagnóstico de insuficiencia cardíaca: «Tiene que haber edema para que tenga sentido la acusación». Citó al director de Medicina Legal de la Policía Científica bonaerense para sostener que «no tenía edemas en los miembros inferiores».
Por la tarde, declararon profesionales de la Clínica Olivos. Fernando Villarejo, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos, confirmó que Maradona fue intervenido de urgencia sin estudios completos. El fiscal Cosme Iribarren expuso contradicciones entre su testimonio actual y sus declaraciones previas. El cardiólogo Sebastián Nani ratificó que Luque era el médico tratante y que le solicitó confeccionar una historia clínica paralela, pedido al que se negó.
El debate entró en cuarto intermedio y se reanudará el próximo martes.
