martes, 28 abril, 2026

Gasto militar mundial alcanza récord histórico en 2025

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El gasto militar global creció por undécimo año consecutivo y llegó a 2,887 billones de dólares, la cifra más alta jamás registrada, según el SIPRI.

El gasto militar mundial aumentó por undécimo año consecutivo en 2025, hasta alcanzar 2 billones 887 mil millones de dólares, de acuerdo con nuevos datos divulgados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Se trata de la cifra más alta jamás registrada.

Los combates en Gaza, Ucrania y Sudán contribuyeron a la inestabilidad global. Con todas esas crisis aún activas, la nueva guerra en Irán y los planes de gasto a largo plazo de muchos países, esta tendencia al alza seguramente continuará en 2026 y más allá.

Gran parte del aumento global del gasto militar en 2025 fue impulsado por Europa. En el Viejo Continente las compras de armas aumentaron un 14 por ciento, llegando a los 864 mil millones de dólares. La agresión rusa a gran escala contra Ucrania, lanzada a comienzos de 2022, cambió la forma en que Europa ve su propia seguridad. Muchos gobiernos temen que Moscú extienda su amenaza más allá de Ucrania.

En términos generales, la atención se ha desplazado más hacia los países de Europa central y occidental, a medida que sus planes de militarización comienzan a hacerse realidad. El año pasado registraron el mayor crecimiento anual desde el fin de la Guerra Fría, y el panorama se agrava ahora con el conflicto de Medio Oriente.

El aumento del gasto militar refleja también la incertidumbre sobre las futuras garantías de seguridad de Estados Unidos. Los aliados de la OTAN buscan reducir su dependencia de la potencia norteamericana, especialmente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, volviera a cuestionar los compromisos de defensa colectiva de la alianza y desafiara a sus propios socios.

El gasto militar de un país, expresado como proporción de su economía, revela qué parte de la riqueza de una nación se destina a la defensa en lugar de a otras necesidades. Es una de las formas más claras de comparar el costo económico real del gasto militar. Esta carga ascendió a un estimado del 2,5 por ciento del PIB mundial en 2025, el nivel más alto desde 2009.

Esto significa que los gobiernos no solo dedican una mayor proporción de su producción económica a las fuerzas armadas, sino que quitan dinero a otras necesidades. Los gobiernos recortan servicios sociales o ayuda al desarrollo. No se trata solo de armas y guerras, es algo que tiene efectos profundos en todas las sociedades, mientras unos pocos hacen negocios multimillonarios.

“Denme dos bombarderos. Con su costo curaré a todos los enfermos de lepra”. Corría el año 1955 cuando Raoul Follereau lanzó este sentido y provocador llamamiento a Estados Unidos y a la Unión Soviética. Subrayaba así la desproporción inmoral de los gastos en armamento con respecto a una batalla de civilización como la lucha contra la enfermedad.

“La gente no quiere armas, sino pan”, dijo el Papa Francisco en el Urbi et Orbi. Pero nada se aprendió. “La guerra es siempre una derrota, todos pierden… bueno, todos no, hay un grupo que gana mucho: los fabricantes de armas. Estos ganan bien, a costa de la muerte de otros”, decía el Papa argentino. Lamentablemente su mensaje sigue vigente.

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