La empresa Papelera del Sur, del Grupo HZ, cerró su planta en Tornquist después de 66 años de producción y envió telegramas de despido a 160 empleados. El gobierno bonaerense convocó a una audiencia para este viernes.
La empresa Papelera del Sur, perteneciente al Grupo HZ, cerró su planta en la localidad de Tornquist, provincia de Buenos Aires, tras 66 años de producción, según informó la compañía. La medida incluyó el envío de telegramas de despido a 160 trabajadores.
La firma argumentó la decisión en la escasa rentabilidad y la imposibilidad de competir con productos importados. A partir del cierre, la empresa comenzará a importar de Brasil la cartulina reciclada que producía para envases de marcas de consumo masivo.
El municipio de Tornquist calculó que el cierre impacta de forma indirecta a más de 1.500 personas. El exintendente de Tornquist y actual director del Banco Provincia, Sergio Bordoni, declaró: «Esto es producto de las políticas del gobierno de Milei. Esto es la destrucción total de la industria nacional. No nos creamos que la fábrica está fundida, no produce porque no le conviene producir en Argentina, le conviene importar».
Bordoni agregó que la planta «hace 66 años que la papelera está en Tornquist y siempre funcionó. Con el gobierno anterior, trabajaba en doble turno. Superó todas las crisis económicas menos a Milei».
El cierre se ejecutó luego de un período de suspensiones intermitentes. No hubo instancias de negociación previa, según indicaron fuentes gremiales.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Axel Kicillof, dispuso que el delegado regional del Ministerio de Trabajo tome contacto con las partes y convocó a una audiencia para este viernes. Desde la cartera laboral señalaron: «Esta situación plantea interrogantes sobre las condiciones de competencia frente a la producción nacional y el impacto de las importaciones sobre la actividad industrial local».
Bordoni también advirtió sobre las consecuencias en el sistema de salud local: «Lamentablemente se van a quedar sin mutual y eso repercute en el único efector de salud público, el hospital municipal, que ya viene concentrando la demanda desde que muchos empezaron a dejar las prepagas porque no las podían pagar».
