miércoles, 28 octubre, 2026

Historias de colonización en el sur: Jemmy Button y la exhibición de indígenas en París

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Dos episodios ocurridos en el extremo austral de América y en Europa durante los siglos XIX y XX involucraron a pueblos originarios kawéskar y selk’nam. El primero, la captura de un joven indígena llevado a Inglaterra en el viaje del Beagle; el segundo, la exhibición de nueve indígenas en la Exposición Universal de París de 1889.

En el sur de América, donde el continente se une con Chile y las extensiones de islas y fiordos separan el Pacífico del Atlántico, se registraron dos sucesos vinculados a la colonización y a la exhibición de pueblos originarios.

Jemmy Button y el viaje del Beagle

Según relata Charles Darwin en Diario de Viaje de un naturalista alrededor del mundo, entre 1826 y 1830 el capitán Fitz Roy tomó como rehenes a varios indígenas kawéskar o alacalufes, pueblo nómade canoero dedicado a la caza marina en la Patagonia chilena. El grupo habitaba desde el sur del archipiélago de los Chonos hasta el Estrecho de Magallanes, incluyendo la Península de Brunswick y grandes islas patagónicas.

En ese grupo se encontraba un niño al que Fitz Roy compró por un botón de nácar, conocido luego como Jemmy Button. Su nombre original era Orundellico. Darwin señala que la intención del capitán era educarlos en su religión para luego restituirlos a su país. Button fue vestido a la usanza inglesa, aprendió un inglés rudimentario y fue presentado a la sociedad y al rey Guillermo IV.

Años después, el bergantín Beagle regresó a las tierras fueguinas con Button entre sus tripulantes. Llegaron a Wulaia, donde el joven se reencontró con su familia.

El cineasta chileno Patricio Guzmán llevó este episodio al cine en la película El botón de nácar, donde relaciona el despojo provocado por los colonizadores ingleses con el genocidio durante la dictadura de Pinochet. El documental también aborda el caso de ciudadanos chilenos arrojados al mar desde helicópteros, atados a rieles. El 18 de enero de 2024, Página 12 publicó sobre la exhibición en el Museo de la Memoria de Santiago de un trozo de riel de unos 110 cm cubierto de moluscos, recuperado del fondo marino.

La jaula de los onas

Otra historia es la narrada por Carlos Gamerro en La jaula de los onas. En 1889, durante la Exposición Universal de París que inauguró la Torre Eiffel, se levantaron pabellones donde se exhibieron nueve indígenas semidesnudos cubiertos de pieles, pertenecientes a los pueblos selk’nam u onas y kawéskar o alacalufes. Según el relato, se les daba de comer carne cruda. Los indígenas lograron escapar una noche en que la puerta quedó mal cerrada y se dispersaron por el predio.

Gamerro indica que existen varias versiones sobre quiénes capturaron a los nativos. Una, narrada en La Patagonia Trágica de José María Borrero, culpa a los estancieros; otra menciona a un ballenero de origen belga o francés, Maurice Maître, entre otras interpretaciones.

Los selk’nam fueron mostrados al mundo como «curiosidades» y tratados como antropófagos en un zoológico humano. Se caracterizaban por la pintura de sus cuerpos con colores blanco, rojo y negro, descriptos en ensayos de Martín Gusinde e Hipólito Bolcatto.

La antropóloga franco-estadounidense Anne Chapman investigó a los pueblos indígenas de Tierra del Fuego, en especial a los selk’nam y yaganes. Viajó por primera vez a Tierra del Fuego en 1964 y se vinculó con descendientes selk’nam, como Lola Kiepja y Angela Loij, quienes le transmitieron conocimientos. Su libro Fin de un Mundo recoge parte de esas investigaciones.

El documental Vuelvo donde nunca estuve, dirigido por Constanza Vásquez Palau y Andrés Morales Zambra, relata que en 1895 alrededor de 160 personas fueron capturadas y trasladadas a Punta Arenas, donde fueron exhibidas, subastadas y separadas de sus familias. Según los relatos, compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada selk’nam muerto, lo que se confirmaba presentando manos u orejas. Las tribus del norte fueron las primeras afectadas, lo que inició una migración al extremo sur de la isla para escapar de las masacres.

El texto original concluye con una reflexión sobre las sucesivas colonizaciones y menciona la actual composición de ideólogos y CEOS de la tecnología digital en un nuevo orden mundial, donde la extranjerización de tierras oculta intereses en el saqueo de bienes comunes de la naturaleza.

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