Este 27 de octubre se cumplen dos siglos de la batalla del Tala, enfrentamiento entre Facundo Quiroga y Gregorio Aráoz de La Madrid en el actual departamento Santa Rosa. La historiadora Gabriela de la Orden detalla los hechos y la participación de un cabo catamarqueño que salvó la vida del líder unitario.
Este 27 de octubre se conmemoran 200 años de la batalla del Tala, librada en el actual departamento Santa Rosa, provincia de Catamarca. El enfrentamiento, ocurrido en 1826, enfrentó a Facundo Quiroga, comandante de armas de La Rioja, y a Gregorio Aráoz de La Madrid, gobernador de Tucumán y líder unitario.
Contexto histórico
Tras la disolución del Directorio en 1820, las ciudades emergieron como sujetos políticos. Catamarca formaba parte de la Gobernación de Tucumán y declaró su autonomía el 25 de agosto de 1821. La inestabilidad política y las intervenciones militares marcaron el período. En 1825, Manuel Antonio Gutiérrez asumió el gobierno catamarqueño con apoyo de Quiroga, pero luego se alió con los unitarios y persiguió a los federales.
La Madrid había sido enviado a Tucumán para reclutar hombres para la guerra de Brasil, pero destituyó al gobernador federal Javier López y asumió el gobierno provincial en noviembre de 1825, pactando con Gutiérrez para intervenir en La Rioja.
Los líderes militares
Gregorio Aráoz de La Madrid, tucumano de antigua familia, había vivido en Andalgalá durante su juventud. Inició su carrera militar a los 16 años y era el líder del partido unitario en la región. Facundo Quiroga, nacido en San Antonio, La Rioja, se dedicaba a actividades rurales y ganaderas, y desde 1820 tenía un rol político destacado en su provincia como comandante general.
El desarrollo de la batalla
La Madrid inició el ataque en la mañana del 27 de octubre en el campo del Tala. Su ejército estaba integrado por tucumanos y catamarqueños, mientras que el de Quiroga por riojanos, santiagueños y cordobeses. La caballería se distribuyó en los flancos y la infantería ocupó el centro. Las fuerzas de La Madrid eran inferiores: 200 hombres contra 500.
Durante el combate, La Madrid perdió su caballo y fue atacado por las fuerzas de Quiroga, sufriendo múltiples heridas. En sus memorias, relata que lo dieron por muerto. Quiroga, en una carta al gobernador santiagueño Felipe Ibarra, informó que La Madrid no fue encontrado entre los muertos y que perdió la bandera de guerra.
La intervención del cabo catamarqueño
Según las memorias de La Madrid, un cabo de las milicias de Catamarca, cuyo nombre podría ser Francisco o Miguel Núñez, lo encontró desnudo con un escapulario en el pecho y lo sacó del campo de batalla. El cabo regresó con agua y, al atardecer, lo llevó en su caballo a un rancho donde recibió las primeras curas. La Madrid se recuperó en Trancas y se le atribuyó fama de inmortal.
Consecuencias
Tras la batalla, Quiroga y sus fuerzas, junto con las de Ibarra, invadieron Tucumán el 25 de noviembre de 1826. Luego se retiró porque su provincia estaba amenazada desde Cuyo. La Madrid y Quiroga se enfrentaron nuevamente en Rincón de Valladares (1827) y La Ciudadela (1831), con triunfo de Quiroga. La Madrid se exilió en Chile, mientras que Quiroga continuó como líder hasta su asesinato en Barranca Yaco en 1835.
En Catamarca, Gutiérrez retornó al poder y luego asumió Eusebio Gregorio Ruzo, quien falleció en el ejercicio de su función en 1827. La historiadora Gabriela de la Orden, presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Catamarca, señala que este triunfo marca un hito fundamental en la organización constitucional de la Nación.
