viernes, 25 septiembre, 2026

Caputo prometió los mejores 18 meses y los indicadores muestran caída de la actividad

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El ministro de Economía había anticipado en abril un despegue fenomenal. Cinco meses después, el EMAE de julio registró una caída interanual de 1,4% y mensual de 2,9%, según el INDEC.

El 14 de abril, el ministro de Economía, Toto Caputo, afirmó que los siguientes «18 o 20 meses» serían «los mejores» de las últimas décadas. Cinco meses después, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC correspondiente a julio mostró una caída de 1,4% interanual y de 2,9% respecto de junio.

Ese día, Caputo sostuvo que el Gobierno ya había «estabilizado la macro» y que esa era la condición para destrabar inversiones. También señaló que la concesión de 9000 kilómetros de rutas reactivaría la construcción vinculada al mantenimiento vial.

Según los datos del INDEC, el comercio retrocedió 5,1% y la industria cayó 4,6%. El impulso de la minería, el agro y la pesca no compensó la debilidad del resto de la economía.

Entre abril y julio, la industria acumuló una caída de 4,1% y la construcción, de 2,7%. El asfalto, insumo para la obra pública, se desplomó 23,1% interanual en julio.

La consultora MAP consideró que la recuperación de la construcción prometida se demora. «Los motores que esperábamos para esta etapa, especialmente el crédito y las primeras obras vinculadas con el RIGI, no alcanzaron la tracción prevista, por lo que el balance del año será débil», añadió.

Las ventas en supermercados acumularon un retroceso del 0,24% entre abril y junio, según el INDEC. En los shoppings, el índice desestacionalizado cayó 4,2% en los últimos tres meses.

Caputo vaticinó que la reforma laboral provocaría una formalización del empleo. Según los datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo privado asalariado cayó 0,28% entre abril y junio, último dato disponible, y las perspectivas eran negativas para julio. El empleo público cayó 0,17% en ese trimestre. Solo mejoró la cantidad de monotributistas, un 0,4%. Solo en junio, se destruyeron 12.260 empleos asalariados formales. El empleo privado registrado acumula 13 meses seguidos de caídas. Los salarios, en el mejor de los casos, le empatan al IPC.

La cantidad de empresas también se retrajo. Entre abril y junio inclusive, se dieron de baja más de 3000 empleadores, de acuerdo con los datos oficiales.

El Índice General de Actividad (IGA) que elabora la consultora Orlando Ferreres estimó un crecimiento acumulado de apenas 0,3% entre enero y julio. Desde abril, su medición se retrajo 0,04%. Los polos exportadores de materias primas, hipertrofiados por incentivos fiscales y precios altos, ya no compensan el declive del resto de la economía.

Desde que Caputo vaticinó el despegue, economistas recortaron sus perspectivas. En enero, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde el Banco Central esperaba un crecimiento de la actividad para 2026, punta a punta, del 3,3%. En mayo, se revisó al 2,9%. El último dato disponible, difundido la semana pasada, recortó el promedio de proyecciones a 2,1%.

«La desinflación reciente empieza a parecerse menos a una convergencia virtuosa de expectativas y más a un resultado de la caída de la demanda agregada», indicó la consultora Epyca, en un informe titulado «La recesión como fuente de la desinflación».

La inflación de agosto fue de 1,7%, el registro más bajo en 14 meses, pero las canastas Básica Alimentaria y Total subieron 2,6%. Los gastos fijos familiares y los alimentos de primera necesidad aumentaron por encima de la media, mientras la indumentaria y los productos electrónicos quedaron por debajo.

«Milei eligió un programa de ajuste con tintes recesivos», dijo Emmanuel Álvarez Agis a radio Con Vos. «Mi impresión es que estamos entrando en una fase de este programa de ajuste que está exacerbando los costos en términos de actividad y no baja la inflación, porque seguimos en la zona de 1,7% o dos y algo», agregó.

Vectorial hizo zoom en la evolución del impuesto al Cheque, un tributo procíclico. El economista Haroldo Montagu sostiene que es un buen predictor del EMAE. «En los últimos dos meses, tuvo caída reales de 11,3% en julio y de 9,2% en agosto», escribió. Aclaró que «la volatilidad del impuesto es sensiblemente mayor a la del EMAE».

La Universidad de San Andrés (UDESA) profundizó su pronóstico de contracción del PBI para el segundo trimestre, del 0,71 al 0,89%. Así, dijo, se «borra por completo el crecimiento con el que arrancó el año».

Caputo tomó nota e hizo anuncios para intentar reactivar una actividad que, según los indicadores, no despega.

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