Un documento de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular vincula el inicio temprano en el consumo de drogas con la emergencia alimentaria, la precarización laboral y la falta de programas de integración sociourbana. La inversión en salud mental se mantiene por debajo del 10% que establece la ley.
Un informe elaborado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) señala que en los barrios populares se registran niños de 8 y 9 años que inician el consumo de sustancias. El documento, según la organización, surge de la práctica territorial y no de un relevamiento epidemiológico de alcance nacional.
El informe vincula el consumo temprano con la emergencia alimentaria, la precarización laboral y la paralización de programas de integración sociourbana. Sostiene que el sufrimiento psíquico no deriva únicamente de condiciones individuales, sino también de contextos sociales que generan incertidumbre y exclusión.
El documento menciona además otros factores que inciden en la vulnerabilidad de niños y adolescentes: las apuestas en línea, accesibles desde teléfonos celulares y billeteras virtuales, y el circuito informal del crédito usurario.
Respecto de la inversión pública en salud mental, el informe indica que se mantiene entre el 1,4% y el 1,8% del presupuesto, por debajo del 10% establecido por la Ley Nacional de Salud Mental.
La UTEP plantea la necesidad de una política pública integral con financiamiento sostenido, prevención en escuelas, acceso a tratamientos de proximidad, regulación de la publicidad de apuestas en línea y generación de datos oficiales periódicos. Señala que estas medidas requieren coordinación entre Nación, provincias y municipios.
El informe concluye que la protección de la niñez es responsabilidad del Estado y que la labor de las organizaciones sociales no sustituye sus obligaciones.
