Un estudio del Instituto Argentina Grande, basado en estadísticas oficiales, indica que el 45,2% de los ocupados no tiene aportes jubilatorios ni estabilidad. El informe introduce el indicador de ‘desempleo blue’, que se ubica en 15,5% en el primer trimestre. Catamarca figura entre las provincias con mayores caídas del empleo privado registrado.
Un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado sobre la base de estadísticas oficiales, establece que la desprotección laboral alcanza al 45,2% de los trabajadores del país. Esto significa que más de cuatro de cada diez argentinos con una ocupación trabajan sin aportes jubilatorios, sin estabilidad y sin acceso a los beneficios sociales del empleo registrado. La cifra describe una característica estructural que se ha profundizado en los últimos años y que afecta con particular incidencia a jóvenes, mujeres y adultos mayores.
El aporte del relevamiento incluye la introducción de un indicador denominado ‘desempleo blue’. Se trata de una medición que busca captar la desocupación encubierta, identificando a personas que buscan activamente un empleo, trabajan un número reducido de horas semanales y lo hacen en actividades precarias o desprotegidas. Según el informe, este indicador permite visibilizar a quienes no figuran como desocupados porque realizan alguna changa, pero cuya inserción laboral es frágil.
Mientras la tasa de desempleo oficial se ubica en el 7,8%, la incorporación del desempleo ampliado -del 7,7%- eleva el desempleo blue al 15,5% durante el primer trimestre del año, el valor más alto registrado desde el cambio de gestión.
En Catamarca, la provincia figura entre los distritos con mayores caídas en la masa de empleo privado asalariado registrado. El informe atribuye este proceso a la retracción de sectores que históricamente traccionaron la demanda de mano de obra local, como la obra pública y el comercio, y en menor medida la industria.
La tasa de desprotección laboral entre los jóvenes de 18 a 26 años trepa al 61,6%, un guarismo que revela la magnitud de la precariedad para quienes ingresan al mercado de trabajo.
El informe sostiene que el deterioro descripto plantea un desafío que excede la mera generación de puestos de trabajo. Señala que el crecimiento del empleo, cuando no viene acompañado de calidad y de derechos, produce un aumento de la vulnerabilidad social. En ese sentido, menciona la necesidad de políticas activas de empleo que apunten a la formalización, a la protección previsional y a la estabilidad de quienes trabajan.
