El organismo dispuso una herramienta para interrumpir partidos cuando padres y espectadores incurren en conductas violentas. Alcanza a las divisiones Sub-7 a Sub-16.
La Federación Rumana de Fútbol implementó la tarjeta negra en las competiciones juveniles de ese país, según informó el organismo. La medida se enmarca en la campaña B.R.A.V.O. y alcanza a las categorías Sub-7 a Sub-16.
El protocolo establece tres etapas. En la primera, el árbitro detiene el partido y solicita a los entrenadores que intervengan con los padres o espectadores. Si las conductas persisten, el encuentro se suspende durante diez minutos y los equipos regresan a los vestuarios. En la tercera instancia, el árbitro muestra la tarjeta negra y da por finalizado el partido.
La señal no implica la expulsión de un espectador en particular ni determina automáticamente qué equipo gana. Comunica que el comportamiento del público impidió continuar con el encuentro. Las consecuencias deportivas quedan en manos de los organismos correspondientes.
El protocolo contempla insultos, amenazas, agresiones físicas o verbales, hostigamiento y enfrentamientos entre padres, jugadores, entrenadores o árbitros. También permite intervenir ante otras conductas que puedan poner en riesgo a los menores o impedir el normal desarrollo del partido.
La disposición es exclusiva de las competiciones juveniles de Rumania y no modifica las reglas internacionales del deporte. La Federación ya había implementado otras medidas contra los abusos, entre ellas jornadas en las que padres y entrenadores deben permanecer en silencio durante los partidos.
