El geólogo Lorenzo Parra analizó el evento del 2004 y señaló que la provincia registra una actividad sísmica permanente, por lo que consideró necesario revisar la zonificación de peligrosidad vigente.
Catamarca registró 19 sismos durante 2026, según informó el geólogo y paleontólogo de la Universidad Nacional de Catamarca, Lorenzo Parra. La mayoría de los movimientos tuvieron magnitudes moderadas, de entre 2,5 y 4 grados, y no alcanzaron la categoría de terremoto.
Parra explicó que la provincia se encuentra en una zona geológicamente activa debido al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, que produce el levantamiento de la Cordillera de los Andes y una actividad sísmica constante. «Nosotros tenemos que tener presente que estamos en una provincia donde tenemos el 70% del territorio montañoso y que las montañas nuestras se están levantando, como lo vienen haciendo hace muchos millones de años. El levantamiento es sismicidad», afirmó.
El especialista señaló que la magnitud de los sismos registrados este año osciló entre 2,5 y 4 grados. «Eso es una sismicidad importante, no tiene la categoría de terremoto, pero sí es importante», sostuvo.
Uno de los puntos centrales planteados por Parra es la necesidad de revisar la clasificación de las distintas zonas de la provincia. Según explicó, la zonificación del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) divide el territorio en sectores con diferentes niveles de peligrosidad, pero consideró que esa división podría no reflejar de manera suficiente la realidad sísmica provincial.
Como ejemplo, mencionó la distancia entre la zona cordillerana y el área de la Sierra de Ambato. Señaló que, aunque la primera aparece con una categoría de mayor peligrosidad, la actividad sísmica registrada en otros sectores demuestra que el riesgo no se limita exclusivamente a la Cordillera. «Para mí, yo lo interpreto así, podría tender a que se vuelque más hacia la ciudad de Catamarca que hacia la parte donde antes ellos zonificaron solamente la Cordillera», planteó. En ese sentido, consideró que «se tendría que recategorizar» el mapa de riesgo.
Parra explicó que en Catamarca se registran dos tipos de sismos: los profundos, con epicentros a unos 180 kilómetros de profundidad, y los superficiales, que se producen a unos 12 kilómetros y están vinculados con fallamientos locales. «Esos de 12 kilómetros de profundidad, ¿sabe dónde están situados? En la Sierra de Ambato o en la Sierra de Fiambalá. Eso significa que son sismos que no son producto directo de la subducción de las placas, son productos de fallamiento», señaló.
Esta característica resulta clave para comprender el terremoto del 7 de septiembre de 2004, cuyo epicentro se ubicó en la Sierra de Ambato y provocó importantes daños materiales en distintos puntos de la provincia.
A 22 años de aquel evento, Parra consideró que la prevención no debe quedar relegada al recuerdo. «Hay mucha gente que se relajó y es lógico. Hay cosas que pasan hace mucho tiempo y uno ya ni se acuerda. La gente se renueva, los chicos en la escuela se reciben, llegan nuevos», expresó. Por ese motivo, sostuvo que la educación y los simulacros deben realizarse periódicamente para evitar que la población pierda los conocimientos adquiridos.
El geólogo también señaló que, pese a tratarse de una provincia con actividad sísmica, todavía existen edificios e instituciones donde no se contemplan adecuadamente las condiciones necesarias para una evacuación segura. Mencionó como ejemplos al Centro Administrativo del Poder Ejecutivo (CAPE), la zona de la Legislatura y establecimientos educativos, donde según indicó deberían revisarse las salidas y la señalización.
