El imputado por el homicidio de Norma Beatriz Tula brindó detalles a los peritos del Cuerpo Interdisciplinario Forense sobre el vínculo con su madre y su consumo de sustancias.
Marcelo Joaquín Tula (22), imputado por el homicidio de su madre Norma Beatriz Tula (63), manifestó ante los peritos del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) que su relación con ella era “como entre hermanos”. La declaración se produjo en el marco de la junta interdisciplinaria realizada en la causa.
Según el informe pericial, Tula describió el vínculo con su madre como “bueno, con choques frecuentes”, en un estilo que calificó de “tenso, naturalizado y minimizado”. Los peritos señalaron que esa descripción “podría marcar una falta de diferenciación jerárquica saludable de límites y roles”.
El informe también consigna que Tula es hijo único, “nacido de la unión de sus padres, en contexto aparente de una relación fugaz”, y que su progenitor habría mantenido un vínculo ausente. Hasta el momento del hecho, convivía con su madre y un perro en una vivienda en el barrio La Chacarita de la Capital.
Los peritos indicaron que Tula consumía marihuana, alcohol y tabaco desde los 17 años. Según el informe, el imputado habría acordado con su madre y una prima rever esa conducta. “Luego a modo de acuerdo conciliatorio con su madre y prima, revé esta conducta y surge el proyecto de su ingreso a la fuerza policial, ante lo cual empieza a practicar deporte, salir a correr y asistir a un gimnasio”, detallaron.
Cronología del hecho
El homicidio de Norma Beatriz Tula ocurrió el 19 de julio de este año, entre las 13 y las 14, en el domicilio compartido en calle Carlos de la Vega, barrio La Chacarita. Según la investigación, se produjo una discusión y un forcejeo en una habitación que funcionaba como depósito. Allí, Marcelo Joaquín Tula redujo a su madre, quien quedó en el suelo.
De acuerdo con la pesquisa, el imputado aplicó 23 puntazos en la cara y hombros, y 24 puñaladas en el cuello con un cuchillo tipo Tramontina. Posteriormente, introdujo un caño metálico en la boca de la víctima, un palo de escoba en el recto y otro caño en la cabeza. Luego se lavó las manos, se sacó la campera, la dejó en una silla y salió de la vivienda.
Ese día, Tula se dirigió a la Catedral Basílica y envió un mensaje por WhatsApp a un conocido para que lo buscara. Vestía una remera blanca con letras rojas con la leyenda “Strange sense”.
La Fiscalía sostiene que el imputado tuvo intención de causar la muerte de su madre “de una forma cruel y desalmada”. Está imputado por el delito de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ensañamiento”.
