Un análisis del cuento “Ulrica”, incluido en “El libro de arena” (1975), examina los elementos narrativos que podrían indicar que el encuentro amoroso entre los protagonistas fue un sueño.
El cuento “Ulrica”, de Jorge Luis Borges, pertenece al libro “El libro de arena” (1975). El relato narra la historia de Javier Otálora, profesor colombiano, y Ulrica, joven feminista noruega, quienes se conocen en la catedral de York, Gran Bretaña, y luego coinciden en la posada Northern Inn. Tras un paseo por la campiña, deciden encontrarse en el pueblo de Thorgate, donde consuman su relación.
El texto se abre con un epígrafe de la Saga Volsunga: “Hann tekr sverthit Gram okk / legger i methal theira bert”, que significa “Él tomó su espada Gram y colocó el metal desnudo entre los dos”. Dicha referencia alude al héroe Sigurd, quien coloca su espada entre él y Brynhild para no tocarla.
El análisis señala que la narración comienza con la frase “Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo”. Esta declaración establece un pacto de lectura basado en la memoria del narrador, lo que podría generar incertidumbre sobre la veracidad de los hechos.
Según el estudio, ciertos detalles del relato, como la descripción del ambiente aislado y la referencia a los momentos del día destinados al sueño (una noche y una mañana), podrían sugerir que el encuentro entre Otálora y Ulrica fue un ensueño erótico del protagonista. La tesis indica que solo el primer encuentro en la catedral habría ocurrido en la realidad, mientras que el resto de los sucesos serían imaginarios.
El cuento menciona lugares como Cartagena, Oslo, Londres y Edimburgo, visitados por Borges. Thorgate, donde ocurre el clímax, no existe geográficamente y constituiría una ficcionalización del autor.
El final del relato, según el análisis, podría interpretarse como la posesión de una representación abstracta de Ulrica, y no de su cuerpo. La historia concluye con la frase: “Esa aventura, acaso la postrera para mí, sería una de las tantas para la resplandeciente y resuelta discípula de Ibsen”.
