La escritora Celia Sarquís relata cómo logró cosechar almendras en su hogar en Catamarca, tras años de intentos y aprendizaje sobre el cuidado de los árboles frutales.
La escritora Celia Sarquís compartió una crónica sobre su experiencia cultivando un almendro en su hogar en Catamarca. El relato, titulado «Habitar la palabra, habitar la tierra», fue publicado en el sitio Portal Catamarca.
Sarquís explicó que el almendro es considerado el primer árbol frutal en florecer al finalizar el invierno, y que por ello representa el renacimiento tras tiempos difíciles. En su crónica, narró que heredó de su padre un almendro plantado en el fondo de la casa familiar, el cual florecía y daba frutos a pesar de los malos augurios. Sin embargo, la cuadra estaba asentada sobre un hormiguero, y en una lucha desigual, el árbol se perdió.
Años después, en otro hogar, Sarquís compró un arbolito de almendro y lo plantó cerca de una pared para protegerlo del frío y las heladas. Lo regaba con frecuencia para que soportara el calor norteño. A pesar de que el árbol crecía alto y con follaje exuberante, al finalizar el invierno producía pocas flores.
Consultó en un grupo de Facebook sobre árboles frutales y un hombre le respondió que el árbol, al estar cerca de una pared y ser regado asiduamente, se encontraba tan cómodo que no necesitaba florecer ni dar frutos. Sarquís interpretó que había sobreprotegido al árbol, comparándolo con la crianza de los hijos.
Este año, redujo los cuidados y cosechó 265 gramos de almendras orgánicas catamarqueñas. La autora concluyó que «de habitar la tierra, se aprende».
