Un panel con figuras del ‘Sacrificador’ y un segundo personaje felínico fue registrado en el Alero del Palo Borracho, en el departamento de Ancasti. El hallazgo se suma a los estudios sobre la iconografía y religión de la Cultura Aguada.
Entre los elementos que ameritaban las reflexiones de Rex González, figuraban el descubrimiento de las pirámides de La Rinconada y de Choya; el trabajo “Hacia un Replanteo de la Cultura de La Aguada”, de José Antonio Pérez Gollán y Osvaldo R. Heredia; las investigaciones de Omar Augusto Barrionuevo en el panel de petroglifos de la Quebrada del Tipán y los yacimientos de Nana Huasi en el cerro Ancasti. También el autor de la clasificación de los períodos culturales de los pueblos originarios de nuestra tierra le asignaba relevancia a los trabajos de prospección arqueológica en el Valle de Catamarca de José Togo, Néstor Kriscautzky y Alejandro Haber; las noticias científicas aportadas desde 1969 por el Licenciado Nicolás de la Fuente sobre los yacimientos de La Tunita y La Toma, ya ubicados en las décadas de 1910, 1920 y 1930 por el ancasteño Maestro Amalio Correa Soria, del icañense Basilio Avellaneda en la década de 1940, y de los aportes del Maestro Nicolás Pablo Tejada y Sra en la década del 60.
De las conversaciones con Rex González, José Togo y Marta Baldini se destacan las siguientes consideraciones:
- Hacia 1961 se definen los límites cronológicos, espaciales y el patrimonio de Aguada. El nombre le fue dado por las investigaciones en un vallecito aledaño al valle del río Hualfín, en el departamento de Belén.
- Aguada ocupó gran parte de la provincia de Catamarca, la región norteña de La Rioja y San Juan, con vestigios en el Valle Calchaquí, en el oasis de San Pedro de Atacama y en Cochabamba, en Bolivia.
- Hacia el año 500 d. C. Aguada estaba plenamente formada en el Valle de Ambato. El apogeo de su proceso de desarrollo debió estar entre los años 600 al 800 de la era cristiana. Un siglo después, debió comenzar su declinación y desaparición total. Esto pudo deberse a causas diversas, entre las cuales parecen encontrarse el deterioro climático, con menor precipitación pluvial y aumento de la temperatura.
- Un rango fundamental de Aguada es su compleja religión, con su rica iconografía desplegada en su alfarería, en los metales y en su arte rupestre. Todo parece indicar que se trata de un panteón centrado en la deidad solar y vinculado con otros pueblos de los Andes. La religión sirvió como vínculo esencial y contribuyó en su origen, desarrollando la base de los cambios sociopolíticos que se operaron con su aparición.
- Aguada poseyó un desarrollo tecnológico de gran complejidad, que se evidencia en la rica alfarería decorada con complejos motivos entre los que predomina la figura felínica y felínico-humana, poseyendo un ceremonialismo y un ritual de similares características.
Los Aleros de San Francisco
Estas características se encuentran presentes en las Pirámides Ceremoniales de La Rinconada y Choya, los Centros con motivos pictográficos en estudio de La Tunita, La Candelaria, La Toma, La Resbalosa, la Quebrada del Tipán y los Aleros de San Francisco.
El Alero del Palo Borracho
Los Aleros de San Francisco se encuentran en el departamento de Ancasti, con los yacimientos de pinturas rupestres de La Tunita y La Candelaria hacia el oeste, el yacimiento del Vallecito, ahora La Toma de Icaño, al norte; el yacimiento de La Resbalosa al este y las pinturas de Motegasta al sur. Con el árbol que le da el nombre, ubicado en su extremo oeste, el alero ofrece acceso al panel de pinturas por la oquedad que mira el nacimiento del sol, inmerso en una vegetación que rodea al bosque de cebil asentado en lomadas transitadas por secos arroyos que marcan el declive oeste-este de las sierras de Ancasti. Se observa un pircado colocado al pie del alero, sobre el sector sur, aparentemente construido para dar mayor resguardo al hueco en donde están las pictografías.
El Panel con las imágenes típicas de la Cultura Aguada tiene dos figuras centrales. Para realizar la pintura, en la figura ubicada a la izquierda, se procedió a quitar la costra superficial asentándola en la dura roca. Este Primer Personaje tiene las características del “Sacrificador” descriptas por Rex González: realizado con pintura blanca de trazo grueso, el cuerpo de forma humana lleva las típicas manchas del jaguar, con piernas flexionadas en posición de sentado; cabeza felínica provista de notorias fauces, con un gran tocado ornamental; su brazo izquierdo sin detalles de la mano por deterioro y en su brazo derecho la mano porta lo que parece ser un conjunto de escudo estandarte y armas. Según Rex González, la frecuencia con que se representa el Sacrificador en la iconografía cerámica y rupestre de Aguada indica su importancia religiosa y social. Ellos fueron los principales oficiantes del rito religioso y representarían a un incipiente grupo sacerdotal. Al lado de estos personajes debieron existir otros, con categorías de Shamanes de menor nivel jerárquico, como curanderos o conjuradores del mal.
El Segundo Personaje, colocado a la derecha del primero, está realizado con trazos gruesos con pintura de color blanco-cremoso. La diferencia postural cambia a la de flexión en sus piernas para imprimir sensación de movimiento, la gran cabeza felínica con sus enormes fauces y el detalle de ojo circular, un espectacular tocado ceremonial; una destacada lanzadera en su mano izquierda, arma típica de la Cultura Aguada; con un objeto sin definición clara por erosión en su mano izquierda. El elemento distintivo de este Sacrificador lo constituye la presencia hacia la derecha de una cabeza trofeo, con forma cuadrada, en donde se destacan los trazos alargados de los ojos, una boca prominente, con un trazo fino para marcar el cuello y otro trazo grueso para destacar el extremo superior del pecho.
¿Una Curiosidad? ¿Un Misterio a Develar?
El autor llegó a los Aleros de San Francisco el 29 de septiembre de 2012 por datos proporcionados por el Geólogo Atilio del Carmen Fabián y el estudiante de Geología Alan Atilio Fabián. Hacia el este del Alero del Palo Borracho, a unos 80 metros, se encuentra una lomada que tiene en la cara oeste una piedra de gran tamaño apoyada en la base de la formación rocosa. El docente de la cátedra de Mecánicas de Roca de la Facultad de Tecnología de la UNCa señaló en un primer estudio que la posición y ubicación de la roca no obedece a un deslizamiento y aparentemente a la colocación ex profeso de la piedra en ese lugar. Queda abierto el interrogante acerca de los motivos de la colocación de la piedra y si estará señalando o impidiendo el acceso a una entrada en la loma.
Material de Consulta y Bibliografía Especializada: Barrionuevo, Omar Augusto; Centro de Investigaciones Históricas del NOA; De La Fuente, Nicolás R y Díaz Romero, Adán Roberto; De La Fuente, Nicolás; Tapia, Ester; Reales, Jorge; González, Alberto Rex; González, Alberto Rex – Pérez Gollán, José Antonio; Junta de Estudios Históricos de Catamarca; Kriscautzky, Néstor; Kriscautzky, Néstor; Togo, José; Llamazares, A. M.; Menecier de Barrionuevo, Amalia; Murúa, Julio; Oyola, Valle; Ceballes, Virginia; Morales, Roque; Tejada, Nicolás Pablo; Polti de Tejada, Charito; Barreiro, Gustavo y Barreiro, Roxana; Pedersen, Asbjorn; Pérez Gollán, José Antonio; Heredia, Osvaldo R.; Segura, Ángel Baltazar; Schobinger, Juan.
