A pesar de un récord histórico en la producción de gas a nivel nacional, la demanda invernal supera la capacidad de transporte y el norte del país, incluida Catamarca, queda al margen de las mejoras. Empresas de la región sufren cortes de suministro y pagan precios hasta diez veces superiores a los de otras zonas.
Argentina registró un récord histórico de producción de gas, con 140 millones de metros cúbicos diarios extraídos principalmente de Vaca Muerta. Sin embargo, la demanda invernal supera los 180 millones de metros cúbicos diarios, y el sistema troncal de ductos no logra abastecer el consumo en días de intenso frío, como los ocurridos la semana pasada.
El Gasoducto Néstor Kirchner —actualmente denominado Perito Moreno— representó un avance en la reducción de la dependencia de importaciones. No obstante, una obra complementaria privada que debía agregar 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad tardó un año en recibir aprobación oficial y no estará operativa antes del próximo invierno. Especialistas señalaron que el tramo destinado a transportar gas hacia el Noroeste Argentino (NOA) ni siquiera está proyectado.
Entre 120 y 130 empresas en todo el país sufren interrupciones de suministro durante los picos de frío, con un impacto desproporcionado en las provincias del norte. Además, el Gobierno nacional decidió interrumpir el ingreso de gas boliviano que históricamente aliviaba la demanda regional. La Unión Industrial de Tucumán afirmó que las industrias que recurren al Gas Natural Licuado importado pagan hasta 27 dólares por millón de BTU, un valor casi diez veces superior al de otras regiones.
El Gobierno nacional sostuvo que la restricción de la obra pública responde a la necesidad de preservar el superávit fiscal. Especialistas indicaron que la solución estructural para el NOA sería un nuevo gasoducto entre Tratayén y La Carlota, pero su concreción depende de que el sector privado consiga demanda y financiamiento propios, ya que el Estado no asume un rol activo de facilitador.
La falta de infraestructura energética afecta a la industria local, que debe paralizar líneas de producción y pierde competitividad frente a regiones que sí cuentan con gas a menor costo.
