Un confuso episodio en la categoría Graduados, con una expulsión tardía y reclamos de ambos bandos, reaviva el pedido de árbitros más experimentados y ajustes en las reglas.
En el marco de la segunda etapa del partido correspondiente a la categoría Graduados, que enfrentó a Banco Catamarca y 9 de Julio, se vivió un momento de tensión cuando el marcador aún mostraba una diferencia reducida a favor del primero. En ese contexto, el jugador de 9 de Julio, Carlos Huergo, intentaba avanzar con habilidad ante la marca de tres adversarios, cuando uno de ellos lo golpeó en la zona de los gemelos, provocando su caída y aparente dolor.
El juego se detuvo por la reacción de los propios jugadores —no del árbitro, quien pareció confundido— que se abalanzaron sobre el supuesto agresor. A esto se sumó la invasión de suplentes, cuerpo técnico y otras personas que buscaban, en principio, venganza, reclamar una falta o proteger al jugador lesionado, que se reincorporaba lentamente. En medio del tumulto, se observó a uno de los actores con intenciones de golpear a Oscar Luna, señalado como el autor de la falta sobre Huergo.
Hasta ese momento no hubo sanción. Todos acusaban a Luna, pero de pronto el árbitro mostró la tarjeta roja contra él, sin que se conociera el motivo de la tardía decisión. Ante esta situación, desde el ámbito deportivo se insiste en la necesidad de designar árbitros con mayor experiencia para estas categorías y repensar la posibilidad de adecuar las reglas de juego, con el objetivo de prevenir incidentes antes que tener que intervenir cuando ya es tarde.
