La pareja formada por Nicole Neumann y Manu Urcera atraviesa un momento de tensión mediática tras versiones de separación. El piloto de Turismo Carretera reconoció su egoísmo involuntario y la modelo aclaró que no hay ruptura, aunque ambos admiten que la llegada de su hijo Cruz transformó su rutina.
En las últimas horas, el nombre de Nicole Neumann volvió a estar en el centro de la escena, pero esta vez no por su carrera sino por su vida personal. Su matrimonio con Manu Urcera quedó envuelto en rumores de crisis y versiones cruzadas que encendieron las alarmas.
La información surgió a partir de una declaración del periodista Juan Etchegoyen en Mitre Live, quien afirmó: “A mí también me dicen que ellos no comunican separación y la desmienten porque hay un tema legal en el medio que pronto se los contaré”. Esto generó dudas que rápidamente se replicaron en distintos portales.
Frente a este escenario, Manu Urcera decidió hablar y se sinceró en una entrevista con ACTC. El piloto de Turismo Carretera reconoció que la exigente rutina de entrenamientos y competencias comenzó a pasar factura en su vida familiar. “Me empecé a cuestionar que soy un poco egoísta, pero no a propósito ni me siento orgulloso de eso. Tenerlo a Cruz como prioridad y ordenar mis tiempos para darle a él, pero tampoco quiero regalar nada en las carreras, así que me paso el día entrenando”, explicó.
Por su parte, Nicole Neumann habló en el programa LAM y buscó bajar el tono a los rumores de ruptura. Sin negar las tensiones propias del momento, dejó en claro que la separación no es un escenario real, al menos por ahora. “La maternidad y paternidad es resignar un montón de cosas, correrse del centro y priorizar a tu hijo. Él es primerizo y a mí me pasó con la primera. Eso de los tiempos es algo que podría mejorar. A él le encantaría estar mil horas entrenando y prepararse lo suyo, y hoy por hoy también tenés que dejarlo libre para el bebé. Se te transforma tu tiempo, tu rutina”, afirmó.
Entre versiones, desmentidas y confesiones, la pareja atraviesa un momento de ajuste donde el amor convive con los desafíos de una nueva etapa. La llegada de un hijo, como ellos mismos reconocen, transforma todo, incluso en las historias que parecían perfectas.
