En medio de tensiones con el periodismo, el Ejecutivo decidió clausurar el ingreso de cronistas a la sede gubernamental, en un contexto de críticas y denuncias sobre la libertad de expresión.
En una medida que ha generado debate en el ámbito político y mediático, el Gobierno nacional dispuso la clausura del ingreso de periodistas a la Casa Rosada. La decisión se produce en el marco de una escalada de tensiones entre el presidente Javier Milei y la prensa, que ha incluido acusaciones de corrupción y manipulación informativa.
Analistas señalan que esta acción forma parte de una estrategia más amplia para controlar la agenda pública, en un momento en que el Ejecutivo enfrenta críticas por diversos temas, como la gestión económica y las controversias internas del gabinete. Sin embargo, la medida ha sido interpretada por sectores de la oposición y organizaciones de periodistas como un ataque a la libertad de expresión.
El presidente ha expresado en reiteradas ocasiones su descontento con ciertos medios y periodistas, a quienes acusa de difundir información falsa y de estar alineados con intereses de la «casta». En actos públicos, Milei ha instado a sus seguidores a utilizar redes sociales para contrarrestar lo que considera un «apagón mediático».
La restricción de acceso a la Casa Rosada se suma a otras medidas que han generado controversia en el vínculo entre el Gobierno y la prensa, y abre interrogantes sobre el futuro de la comunicación oficial en el país.
