El ejército israelí informó la detención y apartamiento de dos efectivos tras la difusión de imágenes donde dañan una escultura de Jesús. El hecho ocurre en un contexto de tensión fronteriza y negociaciones internacionales.
El ejército israelí anunció la sanción de dos soldados con 30 días de detención militar y su apartamiento de las unidades de combate, tras la destrucción de una estatua de Jesús en el sur del Líbano. La medida se adoptó luego de que se viralizara una imagen en la que se observa a un efectivo golpeando con un mazo la cabeza de la escultura en la localidad cristiana de Debel. Según el comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), tanto el autor material del daño como quien fotografió el acto fueron sancionados tras concluirse la investigación interna.
En el plano militar, la tensión en la frontera persiste pese al cese al fuego iniciado el 16 de abril. Las FDI informaron que neutralizaron a dos miembros de Hezbolá en la zona del arroyo Saluki, alegando que los milicianos cruzaron la línea de seguridad y representaban una amenaza inmediata. Por su parte, Hezbolá respondió con un ataque con cohetes y drones hacia el asentamiento israelí de Kfar Giladi, denunciando violaciones previas por parte de Israel a los acuerdos de paz vigentes.
En este contexto, Estados Unidos será sede de una segunda ronda de conversaciones a nivel de embajadores en Washington. Representantes de los gobiernos de Israel y el Líbano —sin participación directa de Hezbolá— buscarán sostener el acuerdo político. Paralelamente, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, exhortó a Israel a abandonar cualquier «ambición territorial» en territorio libanés y advirtió que la Unión Europea podría reconsiderar sus lazos comerciales si la política regional no cambia.
Mientras se desarrollan estas negociaciones, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, reiteró desde Francia la exigencia de una retirada total de las fuerzas israelíes y el regreso de los ciudadanos desplazados. La comunidad internacional observa con cautela este periodo de tregua, que se ve amenazado por escaramuzas constantes en la zona fronteriza y actos de provocación que afectan la sensibilidad religiosa de la región.
