Una iniciativa impulsada por organizaciones educativas alerta sobre el impacto del ausentismo y las interrupciones escolares, que podrían restar un año efectivo de escolaridad a lo largo de la trayectoria obligatoria.
La pérdida sostenida de días de clase en Argentina se ha instalado nuevamente en el debate educativo a partir de una campaña nacional que busca visibilizar el impacto del ausentismo y las interrupciones escolares. Según datos difundidos en La Mañana de El Esquiú (Radio El Esquiú 95.3), estudiantes de nivel obligatorio pueden llegar a acumular cerca de un año menos de escolaridad efectiva a lo largo de su trayectoria.
La advertencia fue planteada por Luz Avruj, coordinadora de Relaciones Internacionales y Redes del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (Clayss), quien explicó que el problema no responde a una única causa, sino a la combinación de múltiples factores que afectan la continuidad pedagógica. «Estimamos que los chicos y las chicas pierden alrededor de treinta días de clase por año, lo cual implica que a lo largo de toda su educación obligatoria tienen casi un año menos de clases que lo que está previsto», sostuvo.
La especialista remarcó que ese tiempo no se recupera, ya que el aprendizaje se construye de manera progresiva durante el ciclo lectivo. Uno de los aspectos que introduce la campaña es la falta de datos sistemáticos a nivel nacional. Actualmente, solo tres jurisdicciones cuentan con mediciones oficiales, lo que limita la posibilidad de dimensionar el problema en todo el país y diseñar políticas públicas específicas. «Uno de los grandes problemas es que no tenemos mediciones oficiales», advirtió Avruj, al señalar que gran parte de la información disponible surge de relevamientos parciales o de datos autorreportados por estudiantes.
Entre las causas identificadas aparecen el ausentismo docente y estudiantil, problemas de infraestructura, cierres de escuelas por condiciones climáticas y desorganización interna en los establecimientos. A esto se suma un aumento reciente en el ausentismo en secundaria, que pasó del 44% en 2022 al 51% en 2024.
La iniciativa, impulsada junto a Argentinos por la Educación y otras organizaciones, busca instalar el tema en la agenda pública y promover una respuesta colectiva. La campaña se difunde en redes sociales bajo el lema «Argentina a la escuela» y apunta a involucrar tanto a familias como a docentes, instituciones y autoridades. «El tiempo en la escuela importa», afirmó Avruj, quien insistió en que el desafío requiere acciones coordinadas. La propuesta no se limita a señalar responsabilidades, sino que plantea la necesidad de generar acuerdos básicos para garantizar condiciones que permitan sostener la asistencia y mejorar el aprendizaje.
