El Estudio de Animación de Shanghái anunció el estreno de un largometraje realizado íntegramente sobre 50.000 hojas de papel, combinando técnicas artesanales tradicionales en un contexto de debate sobre el uso de inteligencia artificial en la industria.
El Estudio de Animación de Shanghái anunció el estreno de «Ran Bi Wa», el primer largometraje de animación chino realizado íntegramente a mano sobre 50.000 hojas de papel de arroz. La película, dirigida por Li Wenyu, se estrenará el próximo 28 de abril en la plataforma en línea de National Arthouse Cinema.
Según informó el medio local The Paper, la obra busca continuar y renovar la estética oriental característica de la animación clásica china. Basada en una antigua leyenda del pueblo Qiang, una minoría étnica que habita en regiones montañosas del suroeste de China, la historia narra el viaje de un mono criado entre humanos que parte hacia la Montaña Sagrada en busca del «secreto del calor», siguiendo el legado de su madre, Awubaji.
Uno de los aspectos más destacados de la producción es su complejo proceso artesanal. El filme requirió más de 50.000 ilustraciones pintadas a mano sobre papel Xuan —conocido también como papel de arroz— utilizando la técnica tradicional china de tinta. Además, el estudio incorporó otras disciplinas artísticas para enriquecer la propuesta visual, entre ellas recorte de papel en 3D, pintura al óleo sobre vidrio, animación con arena y bordado qiang en stop-motion.
Antes de su estreno comercial, «Ran Bi Wa» ya tuvo un importante recorrido internacional. La película fue seleccionada en festivales de prestigio como Annecy, Berlín y Shanghái, y recibió premios en el Festival Mundial de Animación de Varna y en el Festival Internacional de Animación de Bucheon.
El lanzamiento del film se da en un contexto de discusión dentro de la industria audiovisual por el avance de la inteligencia artificial en los procesos creativos. En 2024, la presencia de producciones asistidas por IA en el Festival de Annecy generó críticas entre artistas y profesionales del sector, quienes alertaron sobre posibles impactos negativos en el empleo, la originalidad de las obras y los derechos de autor. En esa misma línea, referentes históricos como Hayao Miyazaki expresaron públicamente su rechazo a la animación generada por inteligencia artificial.
