Este martes expira el ultimátum estadounidense para la liberación del estratégico paso marítimo, manteniendo alta la tensión internacional y el riesgo de una escalada del conflicto.
Este martes a las 21:00 horas (hora argentina) vence el plazo fijado por el gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, para que Irán libere el estratégico estrecho de Ormuz. La advertencia estadounidense se enmarca en un conflicto que ya transita su quinta semana, luego de sucesivas postergaciones de plazos similares durante el último mes. La tensión se mantiene en niveles elevados mientras este paso marítimo, crucial para el transporte de aproximadamente el 20% del petróleo mundial, permanece bloqueado.
Frente a las advertencias de Washington, el gobierno iraní ha respondido con una retórica firme. Analistas internacionales señalan que el plan de las autoridades de Irán se centraría en resistir la presión externa sin ceder el control del estrecho, que se ha convertido en su principal herramienta de negociación. «Dada la retórica de Trump y los repetidos ataques israelíes contra objetivos iraníes, las perspectivas de un alto el fuego son bastante escasas en este momento», explicó Mehran Kamrava, profesor de la Universidad de Georgetown.
Esta visión es compartida por el analista especializado en Medio Oriente, Federico Gaón, quien sostuvo que el presidente estadounidense «se caracteriza por su estilo deliberadamente errático y contradictorio» como estrategia. Para Gaón, «el ciclo de escalación continuará esta semana».
El escenario interno en Estados Unidos, con elecciones intermedias en noviembre y un aumento en los precios de los combustibles, también influye en el contexto. A pesar de que el domingo Trump mencionó «negociaciones profundas», este lunes la Casa Blanca confirmó que decidió no validar una propuesta de alto el fuego por 45 días elevada por mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía.
Desde la diplomacia internacional, los esfuerzos continúan. El portavoz de la cancillería paquistaní, Tahir Andrabi, confirmó que el proceso de paz está «en marcha», involucrando al enviado especial Steve Witkoff y al canciller iraní, Abbas Araqchí. Sin embargo, Araqchí calificó las exigencias de Washington como «extremadamente ambiciosas e ilógicas», lo que dificulta un entendimiento inmediato.
La posibilidad de que Estados Unidos ataque infraestructura civil iraní generó reacciones en la comunidad internacional. Stéphane Dujarric, vocero del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, recordó que «las infraestructuras civiles, incluidas las infraestructuras energéticas, no pueden ser atacadas» según el derecho internacional. Irán, por su parte, advirtió que tales acciones constituirían «crímenes de guerra».
