lunes, 23 marzo, 2026

Murió la «abuela lalala»: dolor por la partida de Cristina Mariscotti, el símbolo más tierno del Mundial 2022

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La noticia generó un fuerte impacto en redes sociales y en miles de argentinos que la habían adoptado como propia. Cristina Mariscotti, conocida popularmente como la “abuela lalala”, murió a los 79 años. Deja una huella imborrable en el corazón de quienes la descubrieron en el Mundial de Qatar 2022.

Vecina del barrio porteño de Liniers, su historia se volvió viral en diciembre de aquel año, cuando un grupo de jóvenes comenzó a cantarle “¡Abuela, lalalalalá!” cada vez que Cristina salía a festejar los triunfos de la Selección argentina. Lo que empezó como una escena espontánea en la vereda de su casa, se transformó rápidamente en un fenómeno viral que reflejaba la alegría colectiva de todo un país por la Scaloneta.

Envuelta en una bandera argentina, sonriente y participativa, Mariscotti se convirtió en una de las imágenes más entrañables de aquel mundial inolvidable que consagró a Lionel Messi. Su casa, ubicada en una esquina del barrio, pasó a ser un punto de encuentro donde vecinos y fanáticos se reunían para compartir la emoción después de cada partido de la Selección. Sin buscarlo, se transformó en un símbolo del festejo popular.

Su muerte se produjo tras una descompensación vinculada a problemas cardíacos, según trascendió en las últimas horas. La noticia generó una ola de mensajes de despedida, con usuarios que recordaron su calidez, su espontaneidad y la alegría que transmitía en cada aparición.

CÓMO NACIÓ EL FENÓMENO DE LA «ABUELA LALALA» Y POR QUÉ EMOCIONÓ A TODOS

El fenómeno de Cristina Mariscotti no fue casual. En plena euforia mundialista, su figura representó algo mucho más profundo que un simple viral. La “abuela lalala” se volvió famosa durante Qatar 2022 gracias a esos festejos barriales que capturaron el espíritu de unión y celebración que atravesó a todo el país.

El canto que la hizo conocida surgió de manera espontánea por parte de jóvenes del barrio, quienes comenzaron a corear su presencia cada vez que aparecía. Lejos de incomodarse, Cristina se sumaba con una sonrisa, bailaba y disfrutaba del momento, generando una conexión genuina que traspasó las pantallas.

A pesar de la popularidad repentina, nunca dejó de ser una vecina más. Quienes la conocían destacan su sencillez, su apego a la vida cotidiana y su amor por el barrio. Incluso tenía sus propias cábalas durante los partidos de la Selección, lo que reforzaba ese vínculo tan argentino con el fútbol.

Su historia también tuvo un condimento especial: aunque fue adoptada simbólicamente como “la abuela de todos”, no tenía nietos, lo que hizo aún más fuerte el cariño colectivo que recibió. En pocos días, pasó de ser una figura anónima a convertirse en una postal inolvidable del Mundial.

Cristina Mariscotti logró algo que pocas personas consiguen: representar un sentimiento colectivo en el momento justo. Su imagen quedará para siempre asociada a la felicidad de Qatar 2022 y a esa alegría simple y genuina que marcó a toda una generación de argentinos.

Aquel «abuela lalala» seguirá sonando en la memoria colectiva de un pueblo que necesitaba la felicidad. Y que tuvo el honor de compartirla con Cristina Mariscotti.

¡Hasta siempre, abuela!

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