Javier Milei con la motosierra.
La política económica de Javier Milei y de Luis Caputo ya mostró serias señales de estancamiento. Luego de 9 meses consecutivos de inflación en alza y con marzo acelerándose todavía más, el consumo en caída, la producción industrial por el piso, la destrucción de empleos formales y la recaudación derrumbándose, el tándem Milei – Caputo tienen poco para mostrar más que el aumento de las exportaciones de productos primarios. Frente a este escenario, lejos de dar un volantazo para evitar chocarse contra la pared Milei – Caputo aceleran a toda velocidad y ya anticipan una nueva profundización del ajuste.
Tras intentar sostenerlo contra toda la evidencia disponible, Milei abandonó finalmente el lunes el insostenible relato libertario y admitió que «la inflación es alta». Y frente a ello ratificó el rumbo: «tarde o temprano se va a acelerar el crecimiento y va a caer la inflación». Nada hace prever eso y por el contrario todo indica que desde la Casa Rosada están decididos a acelerar el círculo vicioso.
Milei Caputo
Los límites del plan libertario son evidentes. En los últimos siete meses la recaudación impositiva cayó de manera ininterrumpida. En febrero los ingresos tributarios sumaron 16,2 billones de pesos lo que marcó un retroceso interanual del orden de 10% en valores reales. Al mismo tiempo, la inflación sube de manera ininterrumpida en los últimos 9 meses y marzo se anticipa será el décimo mes consecutiva de aceleración.
La menor recaudación deja al gobierno de Milei frente a una única salida según el manual libertario: profundizar el ajuste ya que, como repiten como un mantra, «el equilibrio fiscal no se negocia». Con menos recursos disponibles la única salida será acelerar la motosierra para garantizar el equilibrio.
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Frente a este escenario el pronóstico de los economistas de todo el amplio espectro de escuelas es el mismo: «habrá que acostumbrarse a una menor recaudación». Potenciando así el círculo de recesión, menos recaudación, más ajuste, más recesión y así al infinito.
En esa línea, los especialistas explican que el derrumbe de la recaudación no es coyuntural, sino que el menor flujo de ingresos tributarios responde a la decisión oficial de reducir la carga tributaria, eliminando gravámenes como el Impuesto País o las retenciones anticipadas sobre las importaciones.
Por otro lado, también inciden los cambios en la estructura económica. Los sectores que vienen teniendo mejor desenvolvimiento -agro, energía, minería- comparativamente aportan menos que actividades que quedaron rezagadas –particularmente, la industria-.
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