domingo, 15 febrero, 2026

El pulso del interior que late en Mayumana

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Con sólo 19 años ya ganó aplausos en el Teatro Broadway, en el Centro Cultural Konex, entre otras salas del país. Hace unos días, junto al elenco de la compañía Mayumana, ganó el Estrella de Mar por ofrecer el Mejor Espectáculo Alternativo de la temporada. Es un artista versátil, músico, amante de la comedia musical y un joven apasionado, pero, antes que nada: catamarqueño.

Hay artistas que llegan a los grandes escenarios por talento, otros por oportunidad, y algunos -los más interesantes- por una combinación feroz de perseverancia, pasión y destino compartido. Lucas Gómez pertenece a este último grupo. Nacido en Catamarca, criado entre sueños que parecían lejanos y una vocación temprana por el ritmo, hoy es parte de Mayumana, una de las compañías de performance más reconocidas del mundo.

Su ingreso al grupo tiene algo de historia familiar y de intuición compartida. Fue su hermana, Mel Gómez, también destacada bailarina catamarqueña actualmente de gira por Arabia Saudita- quien primero audicionó para Mayumana y quien, casi como un gesto natural, lo invitó a acompañarla. Lucas tenía apenas 18 años cuando decidió probarse. No hubo demasiadas dudas: la compañía integró a ambos hermanos al elenco, que se convertiría en el primer Mayumana formado en Argentina, sumándose a los ya existentes en España e Israel, país de origen del proyecto.

A partir de allí, su vida tomó un ritmo vertiginoso. Lucas comenzó una carrera maratónica dentro de la performance percutiva, destacándose especialmente en la propuesta “Currents”, el espectáculo que Mayumana presentó en Argentina durante todo 2025 en el Teatro Broadway. Una temporada intensa, exigente, con funciones que agotaban localidades y aplausos que seguían resonando aun terminada la función.

Galardonados

Pero el escenario porteño fue sólo el comienzo. La obra salió de gira y recorrió Rosario, Mendoza y Córdoba, sumando públicos y consolidando una propuesta que combina cuerpo, música, energía y una precisión casi quirúrgica. Ese recorrido tuvo además un reconocimiento clave: el lunes pasado, Mayumana fue galardonada con el Premio Estrella de Mar a Mejor Espectáculo Alternativo por su propuesta «Currents», una distinción que llega como confirmación del impacto artístico y del fervor que despierta la obra en cada ciudad que visita.

En este 2026 que recién comienza, le esperan nuevas funciones en el Centro Cultural Konex, regresos a Rosario y la expectativa latente de una gira por Latinoamérica, que podría llevar a Lucas y al elenco argentino a nuevos destinos, nuevos públicos y nuevos desafíos.

Multifacético

Preguntarle acerca de lo que más lo apasiona conlleva a esperar una respuesta amplia como su sonrisa a la hora de “jugarse” por una disciplina en particular. “Desde pequeño me encantó siempre la percusión, gracias a mis padres que integraban el grupo Retumbo que hacían fantasía de bombo, malambo y boleadoras. Algo de eso aprendí y también de mi hermana Mel que es tremenda artista y que también me fue guiando por el camino del arte. En el colegio me incliné por el teatro y el canto, el rap freestyle y el beatbox y ya en Buenos Aires, tuve la suerte de protagonizar algunas comedias musicales que quizá sea el rubro que más me cautiva”, confiesa Lucas sin dejar de señalar que el parkour, las mortales y los saltos extremos también forman parte de sus pasiones.

Mientras cursaba la secundaria fue seleccionado para formar parte de “Otro mundo” el espacio creativo de Cris Morena, pero la distancia y la necesidad de terminar la escuela atentaron contra sus expectativas. Pero sólo por un par de años. En el 2025 ingresó al semillero de talentos de la reconocida productora hasta que firmó contrato con Mayumana. “Fue increíble quedar entre los 12 seleccionados en ese casting, con más de 500 jóvenes que fuimos a probar suerte. A partir de allí vinieron meses de laburo extremo, todas las rutinas y coreos se ensayaban con instructores extranjeros por lo que únicamente se hablaba en inglés y teníamos el monitoreo virtual del creador de la compañía en Israel. Fue una gran oportunidad que hoy agradezco, especialmente por haber sido, junto a mi hermana, los primeros artistas del interior del país en participar de un espectáculo de este nivel”, agregó.

Orgullo catamarqueño

Más allá de las fechas, los teatros y las ovaciones, hay algo que atraviesa su historia con una fuerza particular: la del artista del interior que se anima a soñar en grande. Lucas no es sólo un integrante de Mayumana; es también un representante de una provincia, de una identidad y de una constelación de talentos que muchas veces crecen lejos de los grandes centros culturales.

Su camino habla de esfuerzo silencioso, de entrenamientos interminables, de dejar la comodidad para perseguir una vocación. Habla de la tenacidad como motor, del empeño cotidiano y de una pasión que no negocia. Y también de un orgullo profundo: el de llevar la bandera de Catamarca, del interior argentino, a escenarios donde el aplauso no distingue procedencias, pero sí reconoce la entrega.

En cada función, Lucas Gómez no sólo ejecuta ritmo y movimiento: también demuestra que los sueños que nacen lejos de las capitales pueden resonar en todo el mundo. Que el interior tiene mucho para dar. Y que, cuando el talento se encuentra con la oportunidad, el resultado es ese instante mágico en el que el público se pone de pie y aplaude sin saber -o sabiendo muy bien- que está siendo testigo de algo auténtico.

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