miércoles, 4 febrero, 2026

Grave denuncia contra policías mujeres de la comisaría Décima

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Una mujer realizó una denuncia penal en contra de dos policías mujeres que prestaron servicio en la comisaría Décima, ubicada en la ciudad Capital, el día 25 de diciembre de 2025, en horas de la tarde.

De acuerdo con la presentación judicial a la que accedió El Ancasti, acusó a las numerarias porque la trataron de manera violenta cuando fue a averiguar en qué situación estaba el novio de su hija; también porque le secuestraron la moto en la que ella se trasladaba, sin justificación; y mencionó que, en la comisaría, golpearon a su yerno. La mujer hizo la denuncia acompañada por los abogados Pedro Vélez y Alan.

Según su versión, los sucesos ocurrieron el 25 de diciembre, entre las 14.30 y 15.00. Ella mencionó que fue hasta la comisaría porque había tomado conocimiento de que el novio de su hija, un menor de 17 años de edad, había sido demorado y trasladado a esa seccional por parte de personal policial. Se dirigió a bordo de su motocicleta. Luego, narró que al llegar al lugar, se bajó de la moto y la dejó estacionada afuera de la comisaría. Se dirigió a hablar con las policías mujeres que estaban prestando servicio ese día. Explicó que al preguntar sobre la situación de su yerno, una de las policías le respondió de manera despectiva y prepotente “pasá, pasá, ya te vamos a atender a vos también”. Además, añadió que a partir de ahí empezó a notar un clima “tenso, de agresión hacia mi persona, ya que la agente policial no me quería dar respuesta sino que me indicaba que pasara adentro de la comisaría ya que allí ‘iba a ver’”.

De manera posterior, destacó que “al notar que la numeraria policial se dirigía agresivamente hacia mi persona, decidí tomar mi teléfono celular e intentar realizar una llamada de teléfono para no sentirme sola y que al menos alguien esté al tanto de lo que me estaba sucediendo”. En los momentos siguientes, notó que la policía “se viene hacia mi integridad, me intenta tomar del cuello o de la cola del cabello y, al acercarse, me insistía con que pasara, diciéndome directamente ‘te dije que pases, dale, pasá ya, ahí te vamos a atender’, señalándome el interior de la comisaría. Esta conducta me provocaba temor. Decido retroceder, mientras intentaba marcar cualquier número de teléfono de algún familiar”.

La denunciante remarcó que ella sintió que la tomaron de los pelos “llegando a sujetarme del cuello, a la altura de la nuca, y me dicen ‘qué no escuchaste, negra de mierda, pasá, dale, pasá que ya vas a ver lo que te pasa a vos también por boluda’. Aterrorizada por todas las amenazas que las numerarias policiales vociferaban hacia mi persona, decido intentar salir lo más rápido posible de aquel lugar. Al girar, puedo ver que la persona que me agarraba del pelo era otra numeraria policial, quien en complot con la primera policía, me querían hacer pasar por la fuerza al interior de la comisaría. (…) Me trataron de forma violenta desde el primer momento en que fui a averiguar solamente qué había pasado con el novio de mi hija”.

Ante esta situación, decidió retirarse de lugar “ya que desde atrás una de mis denunciadas me había tomado del pelo, apoyando su mano sobre mi nuca, empujándome en dirección al interior de la comisaria, ante lo cual giro y me apresuro a salir, sintiendo el tirón de pelo, ya que mi denunciada me mantenía sujetada desde allí”.

Ella resaltó que decidió refugiarse en la casa de unos vecinos de la zona y desde allí llamó a sus familiares para que la busquen. “Luego de ello, cuando veo en dirección a la comisaría, veo que estaban levantado mi motocicleta, en clara intención de adentrarla en la sede de la comisaría”, dijo.

Por otra parte, indicó que cuando su yerno recuperó la libertad, él le comentó “de los graves tormentos por los que pasó durante el tiempo en que permaneció alojado en la comisaría Décima”.

“En su relato, me cuenta que lo llevaron a una habitación alejada de las celdas donde se alojan el resto de los detenidos, donde le taparon la cabeza y escuchó que le decían ‘acá estas solo, nadie va a saber lo que pase acá adentro, así que empezá a rezar para que no se nos vaya la mano’. En ese momento, lo comenzaron a golpear, para después sumergirle la cabeza en un depósito de agua, ahogándolo en múltiples ocasiones. Allí, me cuenta que quienes lo golpeaban le decían ‘ni la vieja boluda esa que vino en la moto va a poder salvarte’, para luego decirle ‘encima, la boluda dejo la moto acá, ahora que se cague, se la vamos a secuestrar, y no te das una idea el multón que le vamos a meter. Le va a salir más barato comprarse una nueva que pagar la multa que le vamos a meter. Que aprenda que acá no se jode con nosotros”, agregó.

Según ella, a su yerno “le dijeron que me habrían hecho una multa falsa, aduciendo una inexistente infracción de tránsito, en un control vehicular que nunca existió, todo con el propósito de ‘castigarme’ por no haberme sometido a los designios de estas dos numerarias femeninas que claramente tenían intención de agredirme y privarme injustificadamente de mi libertad”.

En la denuncia, ella aclaró que esa moto le pertenece a ella y “no posee infracciones de tránsito, se encuentra en regla con seguro al día, motivo por el cual cualquier infracción que pudiera surgir no se corresponde con la realidad, y es realizada al único efecto de perjudicarme tras los hechos aquí denunciados, siendo que en ningún momento se me requirió documentación alguna y la moto fue secuestrada estacionada en la vía pública”. La mujer ofreció pruebas a la Fiscalía y pidió que le devuelvan la moto.

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