Una fecha que invita a expresar afecto y conexión humana, y a recordar los beneficios emocionales y físicos que un simple abrazo puede generar en la vida cotidiana.

miércoles, 21 de enero de 2026 08:07

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El Día Internacional del Abrazo se celebra cada 21 de enero. La fecha fue impulsada en 1986 por Kevin Zaborney, un estadounidense preocupado por las pocas muestras de afecto que realizaba la gente en público, incluso entre familiares.

La iniciativa de Zaborney de la Universidad de Michigan, buscaba promover la expresión de afecto y apoyo entre las personas aportando múltiples beneficios para la salud física, emocional y psicológica.

Especialistas destacan que los abrazos permiten comunicar y transmitir emociones sin necesidad de palabras. Además, favorecen la regulación emocional, fortalecen las habilidades sociales, reducen el dolor y la tristeza, aportan energía, estimulan el sistema inmunológico y ayudan a equilibrar el sistema nervioso en situaciones de estrés o alteración emocional.

Además, entre las principales ventajas del abraso están las siguientes:

  • Aportan seguridad: una buena dosis de abrazos nos ayuda a sentirnos seguros y confiados.
  • Provoca placer: cada vez que abrazamos a alguien o nos abrazan nuestro cerebro segrega dos sustancias que son la dopamina y la serotonina, ambas reducen el estrés y juntas proporcionan calma, tranquilidad y sosiego.
  • Cubre nuestras necesidades afectivas: una persona necesita diariamente 14 abrazos para sentirse plenamente querida y quienes que no muestran afecto sufren de algo que en psicología se conoce como hambre de piel y no es más que la necesidad de contacto humano.
  • Permiten funcionar de mejor manera: cada abrazo nos ayuda a centrarnos y mantenernos felices y funcionales cada día.
  • La mejor cura contra la timidez: permite a las personas tímidas entrar en confianza, ser más abiertos, espontáneos y seguros de sí mismos.
  • Disminuye la presión arterial: las personas que no tienen mucho contacto físico poseen una frecuencia cardiaca y una presión arterial mucho más alta que las personas que reciben abrazos de manera frecuente.

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