viernes, 16 enero, 2026

No te cases ni te embarques: cómo nació la superstición del martes 13

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En la Argentina, la sola mención del martes 13 suele generar una mezcla de humor, desconfianza y viejas advertencias heredadas de generación en generación. “Martes 13, no te cases ni te embarques”, repite el dicho popular que, lejos de perder vigencia, sigue circulando en conversaciones cotidianas, redes sociales y hasta en la agenda de quienes prefieren evitar decisiones importantes en esta fecha. Pero ¿de dónde surge esta superstición y por qué tiene tanto arraigo en el país?

El origen histórico del martes 13

Un temor con raíces milenarias

La desconfianza hacia el martes 13 no es una superstición moderna ni casual. Sus orígenes se remontan a distintas capas de la historia occidental, donde el número 13 y el día martes fueron adquiriendo, por separado, una carga simbólica negativa que luego se fusionó.

En la Antigüedad, muchas civilizaciones consideraban al número 12 como símbolo de orden y perfección: los 12 meses del año, los 12 signos del zodíaco, los 12 dioses del Olimpo y, más tarde, los 12 apóstoles. El 13, al romper ese equilibrio, pasó a ser visto como un número que alteraba el orden establecido, asociado a lo imprevisible y al caos.

Durante la Edad Media, esta idea se reforzó en Europa con la expansión del cristianismo. El episodio de la Última Cena consolidó la mala fama del número 13, al ser Judas el decimotercer comensal. A partir de allí, el número comenzó a vincularse con la traición, la desgracia y la muerte, una asociación que se transmitió durante siglos a través de la tradición oral y los relatos religiosos.

«En memoria de Mí» por Walter Rane.

El martes y la influencia de la guerra

El rechazo al martes tiene un origen etimológico y simbólico. El nombre del día proviene de Marte, dios romano de la guerra. En la cultura romana y luego en la medieval, Marte representaba la violencia, los enfrentamientos y la destrucción. Por ese motivo, el martes era considerado un día poco propicio para emprender proyectos importantes o realizar actos trascendentes.

Marte Ultor (el Vengador). Busto del siglo II d. C.

En la tradición cristiana, además, se asocia al martes con hechos trágicos: algunas versiones sostienen que fue un martes cuando cayó Constantinopla en 1453, un acontecimiento que marcó profundamente al mundo cristiano y reforzó la idea del martes como un día de infortunio.

Superstición, humor y costumbre

A diferencia de los países anglosajones, donde la mala suerte se asocia al viernes 13, en la Argentina y en gran parte de América Latina la fecha “maldita” es el martes. La explicación se encuentra en la herencia cultural española, que transmitió este temor a través de refranes, creencias populares y tradiciones orales.

En el imaginario colectivo argentino, el martes 13 es un día para “no tentar al destino”. Muchas personas evitan firmar contratos, iniciar viajes largos, casarse o incluso realizar mudanzas. Aunque no existen datos oficiales que respalden un aumento de accidentes o desgracias en esta fecha, la creencia persiste.

“Uno no es supersticioso, pero por las dudas”, es una frase frecuente que refleja cómo estas ideas sobreviven incluso entre quienes se consideran racionales.

Con el paso del tiempo, el martes 13 también se transformó en un elemento cultural que convive con el humor. Memes, publicaciones en redes sociales y mensajes irónicos circulan cada vez que el calendario marca esta fecha, reforzando su presencia simbólica más que su impacto real.

Especialistas en cultura popular señalan que estas creencias funcionan como rituales sociales, no necesariamente se creen de manera literal, pero ayudan a explicar lo inexplicable y a compartir códigos comunes dentro de la sociedad.

Así, el martes 13 sigue ocupando un lugar particular en la vida cotidiana argentina, suspendido entre la tradición, la superstición y la identidad cultural, recordando que, aun en tiempos de tecnología y ciencia, algunas creencias nunca pasan de moda.

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