jueves, 15 enero, 2026

Deuda para pagar deuda, el círculo interminable

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jueves, 8 de enero de 2026 01:24

Con un vencimiento pendiendo de la cabeza como espada de Damocles y los bolsillos vacíos como de costumbre, el gobierno libertario recurrió a un nuevo endeudamiento para pagar deuda, lo que permite zafar de la urgencia inmediata pero redunda en una deuda mayor, tal como viene sucediendo en toda la gestión de Luis Caputo como ministro de Economía, que si han de leerse sus obras completas, tiene también la autoría del endeudamiento con el FMI en la gestión de Mauricio Macri. Caputo, a quien el propio Javier Milei denunciaba literalmente por haberse fumado 15.000 millones de dólares del Banco Central, se recicló con Milei con sus amigos del J.P. Morgan, y en esta segunda gestión está haciendo lo mismo que en la primera, sepultando al país en un círculo vicioso de compromisos impagables, con la única diferencia de que ahora, contagiado de la irracional verborragia libertaria, lo presenta como un éxito.

Todavía sentado y esperando los millones que supuestamente iba a enviar el amigo Scott Bessent, cortina de humo de campaña que nunca se concretó; habiendo modificado ya la ficticia banda de flotación que había prometido no tocar, la cadena de desatinos económicos suma un nuevo eslabón. En esta Argentina que no produce, que sólo amontona ajuste sobre ajuste para aplastar al trabajador, al comercio y a la industria; la propaganda y los números dibujados de superávit y déficit cero se desmoronan cada dos meses, cuando invariablemente debe recurrirse a auxilios para cumplir con pagos básicos. Porque no se trata aquí de imprevistos que surgen, sino de un calendario de desembolsos que se conoce con mucha antelación y de memoria, y aun así no hay manera de ordenarse para enfrentarlo. Entonces se recurre otra vez a pedir prestado, haciendo el problema original más, y más, y más grande.

Ya endeudado con medio mundo, el Gobierno logró juntar dinero regalándole ganancias a cinco bancos privados, a los cuales les vendió títulos con el compromiso de volver a comprárselos más caros. Tremenda genialidad, dinero fácil para los prestamistas usureros de la banca internacional, y fondos tirados a la basura para salir del paso por parte de Argentina, que se felicita por su “regreso a los mercados”, aunque regrese para pedir más préstamos, porque otra cosa no puede hacer. Un fracaso estruendoso y a la vez una bomba de tiempo porque el país no puede sostenerse eternamente así, atando sus números con alambre para simular que está de pie, mientras tiene un futuro cada vez más oscuro y un nivel de dependencia de ayudas externas dramático. Ciertamente, estas cuestiones no preocupan ni a Milei ni a Caputo, porque tienen muy claro que no serán ellos quienes tengan que pagar, ni responde por semejante desastre.

El Esquiú.com

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