martes, 6 de enero de 2026 12:40
El escenario venezolano cambió de forma abrupta tras una intervención militar extranjera que no solo alteró el equilibrio político interno, sino que también encendió una fuerte controversia en los principales foros internacionales. La captura de Nicolás Maduro, ejecutada en el marco de un operativo de Estados Unidos, abrió un nuevo capítulo de tensión diplomática y dejó un saldo de decenas de muertos.
En ese contexto, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos cuestionó con dureza la operación impulsada por Washington. Según consignó Europa Press, el Alto Comisionado Volker Türk advirtió que la intervención viola la prohibición del uso de la fuerza para resolver disputas políticas o territoriales y remarcó la necesidad de “sanar” el tejido social venezolano. Además, subrayó que el futuro del país debe ser definido exclusivamente por su población, rechazando la idea de un gobierno de transición impuesto desde el exterior.
La postura de Naciones Unidas se conoció luego de que Estados Unidos justificara el ataque en el historial de violaciones a los derechos humanos atribuido al gobierno de Maduro. Sin embargo, el organismo internacional sostuvo que la rendición de cuentas no puede alcanzarse mediante una acción militar unilateral que contradiga el Derecho Internacional.
La portavoz del Alto Comisionado, Ravina Shamdasani, amplió esa posición al manifestar una “profunda preocupación” por la situación que atraviesa Venezuela. En línea con Türk, sostuvo que los procesos de justicia y reparación para las víctimas no pueden surgir de soluciones impuestas desde el exterior y carecen de legitimidad cuando se apartan de los principios internacionales.
Uno de los puntos de mayor inquietud para la ONU es el estado de emergencia decretado en Venezuela tras el ataque. Ese régimen de excepción, vigente desde el sábado posterior a la intervención, habilita restricciones severas como limitaciones a la libre circulación, incautación de bienes considerados estratégicos y la suspensión del derecho de reunión y protesta, además de una mayor militarización.
En su pronunciamiento, Naciones Unidas llamó a Estados Unidos, a Venezuela y a la comunidad internacional a respetar las normas internacionales, con énfasis en la protección de los derechos humanos, el principio de autodeterminación, la soberanía del pueblo venezolano y la preservación de sus recursos. El organismo reiteró que ninguna falencia en materia de derechos humanos habilita el uso unilateral de la fuerza por parte de un actor externo y reafirmó la vigencia de los mecanismos multilaterales.
El operativo militar lanzado por Estados Unidos durante la madrugada del pasado sábado tuvo como objetivo central la captura de Nicolás Maduro y dejó un saldo de al menos 80 muertos, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad locales. La cifra fue revelada por The New York Times, que citó a un alto funcionario venezolano y señaló que duplica el primer balance difundido tras la ofensiva.
Según reconstrucciones posteriores, la operación incluyó al menos siete explosiones y un intenso despliegue aéreo sobre distintos puntos del área metropolitana de Caracas y zonas estratégicas del país. Se registraron detonaciones en sectores como La Carlota, Fuerte Tiuna, El Volcán de El Hatillo, Higuerote y Mamo, en La Guaira. En un comunicado oficial, el gobierno venezolano sostuvo que los ataques alcanzaron “localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira”.
De acuerdo con el mismo medio estadounidense, “en total, el número de muertos asciende a al menos 80, entre civiles y militares, y podría aumentar, según un alto funcionario venezolano. Los medios estatales cubanos informaron que 32 cubanos, entre ellos miembros de las fuerzas armadas en misión a petición de Venezuela, también murieron en los ataques”.
