jueves, 5 noviembre, 2026

Pedro Alliana asumirá la presidencia de Paraguay tras la renuncia de Santiago Peña

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El vicepresidente Pedro Alliana quedará al frente del Poder Ejecutivo paraguayo luego de que Santiago Peña presentara su renuncia en medio de la crisis por la intervención de Ueno Bank.

El vicepresidente de Paraguay, Pedro Alliana, asumirá la presidencia de la República tras la renuncia de Santiago Peña, anunciada este jueves. La dimisión se produce en el contexto de la crisis política y financiera derivada de la intervención del Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay.

Trayectoria política

Pedro Alliana nació el 19 de febrero de 1974 en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú. Tiene 52 años y más de dos décadas de trayectoria política. Fue gobernador de Ñeembucú entre 2008 y 2012, diputado nacional desde 2013 (reelecto en 2018), presidente de la Cámara de Diputados en distintos períodos y presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), conocida como Partido Colorado, entre julio de 2015 y enero de 2023.

En las elecciones generales de abril de 2023 integró la fórmula presidencial como candidato a vicepresidente junto a Santiago Peña. La dupla asumió el Gobierno el 15 de agosto de 2023, con un mandato previsto hasta 2028.

Vínculo con Horacio Cartes

Alliana es identificado como un dirigente cercano al expresidente Horacio Cartes (2013-2018), principal referente del movimiento interno Honor Colorado. Su conducción partidaria coincidió con el crecimiento de ese sector. En abril de 2026, Alliana confirmó su intención de competir por la Presidencia en las elecciones generales de 2028, con el respaldo público de Cartes y de Peña.

La crisis de Ueno Bank

El detonante de la crisis fue la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay, luego de que se detectaran irregularidades financieras y que el nivel de solvencia de la entidad cayera por debajo del mínimo exigido. La situación afectó a cerca de tres millones de clientes, que quedaron sin acceso a sus cuentas y depósitos, y derivó en investigaciones contra directivos y otras personas vinculadas con la entidad. La Fiscalía imputó a 27 personas y ocho integrantes de la conducción del banco fueron detenidos.

El escándalo también alcanzó al Gobierno por los vínculos que se investigan entre la entidad financiera y el entorno del presidente. Peña enfrentó cuestionamientos por un eventual conflicto de intereses, por la colocación de fondos públicos en el banco y por las decisiones adoptadas durante la crisis.

El miércoles 4 de noviembre, un grupo de 35 diputados presentó pedidos de juicio político contra Peña y Alliana. Sin embargo, la renuncia del presidente, comunicada un día después, modificó el escenario institucional y abrió el camino para que el vicepresidente quede al frente del Ejecutivo.

En su anuncio, Peña sostuvo que daba un paso al costado para preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas. También señaló que una de sus prioridades era garantizar la devolución de los fondos a los ahorristas afectados por la crisis bancaria.

Alliana, por su parte, había evitado pronunciarse sobre la posibilidad de asumir la Presidencia mientras avanzaba el proceso político. Ahora deberá hacerse cargo de un Gobierno atravesado por el impacto financiero del caso Ueno y por las demandas de explicaciones sobre las responsabilidades políticas e institucionales.

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