Tras cinco días de búsqueda, los cuerpos de Leo y José Virreira fueron localizados desde un helicóptero cerca de la Ruta Nacional 40, en el sector La Toma, Palermo Aike, Santa Cruz.
Luego de cinco días de búsqueda, fueron encontrados los cuerpos de los dos hermanos de 10 y 12 años que habían sido arrastrados por la corriente del río Gallegos el domingo mientras jugaban en el agua.
Los cuerpos fueron hallados desde un helicóptero durante sobrevuelos cerca de la Ruta Nacional 40, en el sector conocido como La Toma, en Palermo Aike.
En el lugar trabajó personal de salud y psicólogos que asistieron a la familia tras confirmarse el hallazgo.
En los procedimientos intervinieron la Policía de Santa Cruz, Bomberos, Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional y personal de distintas áreas provinciales.
El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, se refirió al hecho: «Luego de cinco jornadas de intenso trabajo, los equipos que estuvieron apostados en el lugar de los hechos, lograron encontrar a José y Leo», anunció el gobierno provincial.
Asimismo, el gobernador expresó su «más profundo pesar y acompañamiento de corazón a la familia Virreira en este momento de enorme tristeza que enluta a toda la comunidad».
«No hay palabras que puedan aliviar un dolor tan inmenso como el que hoy atraviesa», concluyó.
Leo Virreira, de 12 años, y su hermano José, de 10, eran buscados desde el domingo 25 de octubre por la tarde, cuando desaparecieron en el río Gallegos. Según se pudo reconstruir, fueron arrastrados por la corriente mientras jugaban en el agua junto a otros dos adolescentes en la zona de La Toma, Santa Cruz.
Los hermanos habían obtenido un logro deportivo dos semanas antes de desaparecer. Su abuelo, Emilio Virreira, relató a medios locales que ambos habían salido campeones en sus respectivas categorías del Club Talleres, resultado que les abrió la posibilidad de probarse en un equipo fuera de la provincia.
«Tenían una propuesta de Comodoro para poder ir a hacer su prueba», recordó el hombre. La familia intentaba reunir el dinero necesario para costear el viaje, con la expectativa de que los chicos pudieran avanzar en su objetivo de convertirse en futbolistas profesionales.
Para Leo y José, el Club Talleres de Río Gallegos no era solamente el lugar donde practicaban deporte. Su abuelo explicó que pasaban buena parte de sus días en la institución, que se había convertido en un espacio central de su rutina.
