Especialistas del Hospital San Juan Bautista, del SAME y de la Policía coincidieron en que las heridas fueron graves durante una audiencia del juicio por jurados por el intento de homicidio ocurrido en enero de 2025 en Valle Viejo.
En una nueva audiencia del juicio por jurados por el intento de homicidio de Roxana Murúa, ocurrido en enero de 2025 en el departamento Valle Viejo, declararon médicos que confirmaron que la mujer tuvo riesgo de vida por las lesiones que recibió en el corazón.
Según la información a la que pudo acceder El Ancasti, el médico cardiólogo Cabana, del Hospital San Juan Bautista, consideró que la mujer tuvo riesgo de vida, de acuerdo con los informes que recibía.
Una médica del SAME que trabajó en el lugar del hecho declaró que había mucha gente y que la víctima estaba tendida en el piso. Recordó que había un hombre que sostenía un buzo con el que le hacía presión en el tórax y que rápidamente la subieron a la ambulancia para trasladarla en clave roja al hospital. Explicó que, por el tipo de herida y sin la intervención de urgencia, Murúa pudo haber perdido la vida.
El médico policial Nicolás Romero sostuvo que, en todas las revisiones que le realizó a la damnificada luego de su operación por herida abierta de tórax, corroboró que seguía persistiendo el riesgo de vida.
Fuentes judiciales informaron que Murúa recibió un puntazo en uno de los ventrículos del corazón y en la pleura, membrana que cubre el pulmón, que por la herida estuvo a punto de colapsar.
También declaró la secretaria de la Fiscalía Penal Juvenil (hay dos adolescentes implicados) y aportó detalles sobre la rueda de reconocimiento en la que la víctima señaló al adolescente que la agredió. Finalmente, declaró el padre de Murúa, quien dio a conocer pormenores de la internación que cursó la mujer y cómo vive con las secuelas de la agresión que, según se informó, le provocaron una discapacidad en el brazo izquierdo con pérdida de motricidad. En su exposición, el hombre mencionó las cicatrices que quedaron en el cuerpo de su pareja, que debió ser sometida a una cirugía a corazón abierto, además de las marcas que dejaron los golpes y otros puntazos que recibió.
Abogado pidió sacar a la prensa
Durante la audiencia, el abogado Iván Godoy, defensor de María Gilda Márquez, pidió al Tribunal que retirara a los medios de comunicación que cubrían el debate, a pesar de que se trata de un juicio oral y público. Entre otros argumentos, sostuvo que la identidad de los miembros del jurado popular podría ser vulnerada por publicaciones de la prensa. Sin dar intervención a las demás partes que intervienen en el juicio, el juez director Miguel Lozano Gilyam rechazó de plano la solicitud. El magistrado fundamentó su respuesta aduciendo que el juicio era oral y público y que el argumento de que la prensa podía llegar a vulnerar la identidad del jurado no era razonable, debido a que la protección de esa información está suficientemente garantizada y los medios de prensa conocen las limitaciones para presenciar los juicios.
Expectativa
Desde la querella particular, representada por los abogados Pedro Justiniano Vélez y Alan Nahuel Álvarez, destacaron los testimonios brindados por los médicos que asistieron a la víctima y remarcaron que las marcas superficiales que quedaron en su cuerpo también son muy importantes.
El hecho
Según los testimonios, el día de la agresión, el hijo de Murúa, que entonces tenía 13 años, tuvo un incidente con un adolescente de 16 y este le dio un golpe con una llave francesa. Murúa le reclamó por la agresión y el chico se retiró. Poco después, regresó con Gilda Márquez, su madre, María Eugenia Castro, y Facundo Ariel Monasterio. Supuestamente, llegaron armados con trozos de hierro y un cuchillo y atacaron a Murúa, dándole fierrazos y puntazos.
